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El capitán Blasco de Lanuza enterrado en Torrente de Cinca

La iglesia de la Magdalena de Torrente de Cinca es el edificio más destacado de dicha localidad. Se halla en el centro del casco histórico, y sus reformas del siglo XVIII muestran un claro ejemplo de estilo Barroco aragonés. Su amplia base rectangular, de paredes y columnas sólidas, muestra tres naves, y una hermosa cúpula de grandes dimensiones.

Históricamente dispuso de tres primeras capillas, para ampliarlas progresivamente a siete: la mayor a Santa María Magdalena; y laterales: la del Santo cristo, la de la Virgen del Roser, la de San Juan Bautista, la de Santiago el Mayor o San Jaime, la de San Francisco Javier, la de San Antonio de Padua.

Estas capillas sirvieron para enterrar a familias que debían satisfacer una cuota que había de servir para obras de la iglesia. La capilla que cobró más importancia fue la Virgen del Roser que llegó a estar dotada con importantes rentas. En ella se enterraron los personajes más destacados del lugar, y algunos personajes relevantes. Es el caso que nos ocupa.

El 23 de marzo de 1655 fue enterrado en ella don Clemente Ximénez de Barber, y el 24 de noviembre de 1661 don Jayme Blasco de Lanuza, capitán de infantería de la tropa de Fraga. Este personaje estaba ejerciendo de sustituto del gobernador de la villa de Fraga. El prestigio de este personaje aragonés hizo que se pensara en su traslado a Zaragoza, pero su esposa, doña Lamberta Ximénez de Barber, disponía por su familia el derecho de ser enterrada con los suyos en la capilla del Roser de Torrente, adonde fue llevado el féretro. Celebraron el acto en Torrente de Cinca hasta seis sacerdotes desplazados desde Fraga para la ocasión.

La rica capilla torrentina no sólo era lugar de entierro de los Barber, sino también de los Catalá, de los Arbonés, Izquierdo, Paris, Pellicer, Sanz, Solana, Blanc y Bigorra, entre otros. Todavía en 1933, cuando empezó a habilitarse el cementerio nuevo de Torrente, ahora con carácter municipal, todavía existía la Capellanía de doña Rosalía Barber con un capital de 1.598 libras jaquesas y renta anual de 6 libras  4 sueldos 13 dineros jaqueses, según moneda de la época.

Por cierto, creemos que el origen de los Barber de Torrente se remonta al año 1594 cuando Joan de Roda, vecino de la localidad aragonesa de Santa Lecina, barber de profesión en Torrente de Cinca, contrajo matrimonio con Isabel Barrafón. En aquel entonces el barber era algo más que el arreglador de cabellos: era dentista, hacía sangrías en casos de enfermedades, efectuaba curas de urgencia... A la casa Barber perteneció Juan Jerónimo Barber habitante de Torrente en 1634.  

La capilla mejor dotada no podía ser otra que la mayor de Santa María Magdalena, con capital tres veces superior al mencionado para la capilla del Roser. La tradición conservaba y protegía la capilla de San Juan Bautista el degollado, que pagaba el propio concejo de Torrente y modernamente apareció una nueva capilla dedicada a la Virgen del Pilar.

Entre anécdotas relativas a Torrente de Cinca –tan apreciadas por sus vecinos- hemos rescatado al capitán Blasco de Lanuza del olvido...

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