Almudáfar o la pervivencia de los hombres de la Franja (1715)

Almudáfar es una reducida localidad de la actual provincia de Huesca, que se encuentra al norte de Zaidín, cercana a Osso de Cinca. Nuestro interés acrecentó gracias al entusiasmo de don Miguel Ángel Montagut autor del homenaje al primitivo cementerio de Almudáfar. En vacaciones pasadas nos mostraba restos arqueológicos del entorno… Al dicho señor Montagut, y a los escasos habitantes que mantienen vivo uno de los pueblos históricos del Cinca (unos 60 h.), dedicamos esta página.

 


Primeramente, debemos reseñar que el nombre de Almudáfar parece corresponder al sobrenombre de im personaje del siglo XI. Su prestigio y popularidad permitió inmortalizar su nombre con el lugar del Cinca. Pero en realidad conocemos la existencia de dos personalidades con el mismo apelativo: El primer Almudáfar conocido fue Hayha hijo de Mundir de Zaragoza de la dinastía Tuyibí, que falleció en 1029. Y el segundo, rey de Lleida, independiente de Granada, después de haber sido rey de Zaragoza sucediendo a su padre Suleyman Ibn Mundir Ibn Hud, el que destronó a la dinastía Tuyibí. Al parecer éste Almudáfar de la dinastía Hud falleció en el año 1090.
Pero en realidad queremos centrarnos en un documento datado en 1715 que menciona la visita pastoral del lugar de Almudáfar.  Dicho documento nos informa que a las ocho de la mañana del primer día de mayo, el obispo de Lleida, –don Francisco Olasso Hipenza- llegaba a dicho caserío del Cinca. Este obispo, nacido en Calahorra (La Rioja), que había tomado posesión el año anterior, encontró una sede destrozada y arruinada por la guerra de Sucesión. Por este motivo, trasladó su silla a Monzón, lugar que convirtió temporalmente en sede episcopal hasta su muerte ocurrida en 1735. Sus rentas anuales en la diócesis de Lleida ascendían a unos 10.000 escudos, cantidad sorprendente que los obispos destinaban a diversos menesteres. Llegado este obispo a Almudáfar recorrió el caserío -compuesto solamente de siete casas- y entró luego en la iglesia de la cual era rector el cura de Osso de Cinca. Este cura visitaba el lugar los días de fiesta donde oficiaba actos religiosos. Es por este motivo que el rector de Osso percibía la décima de los frutos que se recogían en el término de Almudáfar. El número de habitantes mayores de ocho años eran solamente catorce, lo que nos permite deducir que, en realidad, el número real de vecinos de este lugar no podía sobrepasar de las treinta personas. También nos indica esta cifra que había empezado el regreso de sus pobladores, después de consumado el expolio de la guerra de Sucesión.

En aquella fecha el caserío rural de Almudáfar pertenecía al señorío de don Pedro de Gracia de Tolva –que lo había comprado en 1698- a quien se le ofrecían todos los frutos o rentas del lugar, si bien dicho señor satisfacía a la mesa episcopal ilerdense un treudo o censo perpetuo cada año.  Creemos que se refiere al mismo Pedro Gracia que tuvo residencia en casas de la plaza del Mercado en Barbastro. Fue justicia de Fraga y estuvo casado con Dª Juana Mª Duato, que disfrutaron posesiones y rentas en Fraga. Este señorío de Almudáfar continuó brevemente en su hijo Joaquín Gracia de Tolva casado con doña Bernarda; y posteriormente en su nieta doña Bernarda Gracia de Tolva y en su biznieta doña Isabel Gracia de Tolva que lo ganó a su favor después de 1750.   

En cualquier caso, la localidad de Almudáfar, integrada actualmente al municipio de Osso de Cinca desde una reciente disposición de 1994, es uno de los lugares del Cinca que ha logrado sobrevivir, inclusive a los expolios de las guerras y de los señoríos.

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