Estudiantes de Fraga en Huesca (y 3)

Cuarta época (1903-1935)
Las expectativas del siglo XX en Fraga fueron muy positivas. Fotógrafos, pintores, excursionistas y los frutos de los pioneros culturales que nuestra ciudad había ofrecido en décadas precedentes empezaron a despertar la ilusión por los higos, los trajes, las cerámicas, el habla local, una nueva economía de mercado o por el tipismo de las calles. Todo ello unido a la presencia del pintor Viladrich, fundador de la Asociación “Amigos de Fraga”, fue el motor de las nuevas expectativas de Fraga.
En medio de este nuevo ambiente, multitud de estudiantes buscaron fuera de Fraga una titulación que les permitiera participar de su progreso. Desconocemos los desplazados a Zaragoza, Barcelona y otras ciudades universitarias; pero los que abrieron expediente en Huesca fueron numerosos. Se han conservado nada menos que doce nombres: Antonio Miranda Cortillas (1903), Daniel Fraga Aguilar (1903), Josefa Braviz Noguera (1904), Mariano Alisaverri Liesa (1907), Pabla Caserad Ramón (1912), Antonina Palacio Villacampa (1920), Amelia Cabañeros Palacios (1929), José Espitia Arellano (1931), Mª Teresa Pola Oliván (1933), Martín Solé Millanes (1933), José Espitia Arellano (1934) y Martín Solé Mesalles (1934).

Destaca en este periodo la presencia de apellidos no autóctonos, y el intento de mejorar los centros estudiantiles locales. La memoria sobre el estado de la enseñanza en Fraga presentada por el Ayuntamiento de dicha ciudad en el año 1908 es significativo al respecto.

Y quinta época (1936-1939)
La crisis provocada por los políticos y economistas -no por el pueblo- marcaron los años precedentes de 1931 a 1936. Huesca, conservadora como siempre, parecía el refugio temporal de alumnos jóvenes en edad estudiantil. Parecía que la guerra podía retardarse en la capital de provincia, en tanto que Fraga había sido ocupada en los primeros momentos de la revolución anarquista, revolución que pretendía intervenir en el conflicto bélico al tiempo que preconizaba el cambio de las viejas estructuras político-económicas de nuestro país. En ese triste periodo histórico, que no debería borrarse de la memoria de los españoles en muchos siglos, hallamos ocho expedientes de fragatinos en la inmortal Osca, todos del año 1937: Antonio Casanova Mesalles, José Villanova Satorres, Manuel Casanova Serrat, Juan Surroca Sisó, Antonio Cruellas Teixidó, Lorenzo Montull Vázquez, Magín Navarro Calvo y Ramón Román Martínez.

Después de ellos, el vacío más triste, el retraso cultural más prolongado de los tiempos modernos, marcaron la historia de Fraga y de su comarca. La Guerra Civil española había sido el resultado de la confrontación entre ideas políticas irreconciliables, y el futuro cultural de la ciudad de Fraga quedó interrumpido por varias décadas.

No sería hasta los años sesenta que el interés de particulares primero (como siempre en Fraga), y de las autoridades después, impulsarán el futuro cultural de una ciudad que, aunque lentamente, volverá a recuperar la apuesta cultural que había iniciado hace ya doscientos años.

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