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Anécdotas sobre judíos en la ribera del Cinca (y 2)

La actividad prestamista de los judíos era una de las frecuentes. Por eso, y para evitar algunos abusos que se habían producido, el monarca obligó a todos los judíos de sus territorios, o sea, Aragón, Valencia y Cataluña, que no pudieran cobrar más de un dinero por libra sobre las cantidades prestadas, o lo que es lo mismo, el interés sobre lo prestado no debía sobrepasar el 5% sobre el capital.

Las primeras décadas del siglo XIV representaron el momento de esplendor de los judíos de Fraga y de otros lugares del Cinca. Recordemos algunas anécdotas de su paso por el Cinca:

Otra anécdota. También merecieron especial protección las comunidades judías de Ontiñena y de Alcolea de Cinca. Nos referiremos solamente a los años de 1322 a 1325. Protección específica del nuevo conde de Urgel, el infante Alfonso de Aragón, esposo de doña Teresa de Entenza y madre de un futuro rey, ambos señores de Alcolea de Cinca. Diversos judíos de Ontiñena como Jucef Rimoch, alias Jucef Titón, y su esposa; así como Saúl Rimoch y su esposa Astruga, también vecinos de Ontiñena, manifestaron su salvaguarda por la cantidad que adeudaban (240 sueldos jaqueses) al judío de Lérida Mosse Rimoch, según constaba en documentos redactados en lengua hebraica.

Otra anécdota. Jucef Rimoch, avecindado en Alcolea en 1323, posiblemente el mismo que el año anterior se hallaba en Ontiñena, había prestado junto con su esposa cierta cantidad de dinero a un mercader de Monzón que había sido robado posteriormente. El comerciante alegaba que no podía pagar, además de añadir en su defensa que el judío Rimoch era fraudulento en sus intereses. A su vez, el dicho Jucef Rimoch, como heredero de Cahu Ayhimerich, también judío de Alcolea, habían recibido un préstamo de diversos mercaderes de la ciudad de Monzón, pero que no satisfacían porque también ellos tenían préstamos que no conseguían recobrar. Ambos esposos de Alcolea pidieron que se les concediera una moratoria hasta recuperar primero sus deudas.

Otra anécdota. En 1324, Domingo Navarro, notario de Alcolea, reclamaba 120 sueldos que se le adeudaba de tres años seguidos por el uso del derecho de peso que debía recoger en nombre del comendador de Monzón. Como no conseguía cobrar dicha cantidad de una sociedad formada por diversos judíos de Alcolea de Cinca, -Mosse Cophe, Xafuda Amanaixtos, Açath y Cophe- recurrió a la mediación del monarca.
Otra anécdota. Las actividades comerciales y financieras de los judíos eran proverbiales. Nada tenía de extraño que en 1325, Ot de Montcada, señor de Aytona, deseando incrementar sus ingresos en dicha localidad, obtuviera un privilegio real para instalar en la misma diez casas de judíos. El rey concedió dicho privilegio con total inmunidad para que los judíos pudieran trasladarse desde cualquier lugar de la veguería de Lérida hasta Aytona. Los primeros judíos de los que tenemos noticia que efectuaron dicho traslado fueron Vidal Rimoch y Abraffim Natronay, ambos de Lérida. Para evitar cualquier eventualidad, el veguer de Lérida recibió órdenes de no impedir dichos traslados ni desde Lérida ni desde cualquier otro lugar de la veguería.

Última noticia. Esta se refiere a migraciones de judíos fragatinos. Está datada en el año 1325. Los judíos fragatinos Jaime Parres y su nieto Isaac Ely habían pasado a residir a Egipto unos años antes. Posiblemente por cuestiones comerciales. Habiendo solicitado al monarca su traslado y regreso a Fraga, éste no sólo les autorizó su vuelta a Fraga, sino que, como habían dejado de contribuir en la aljama de la villa cinqueña, les concedía un aplazamiento de seis meses para satisfacer lo que adeudasen.

No son estas las únicas anécdotas existentes sobre movilidad y actividades económicas de los judíos. Sirva de muestra para futuros investigadores, de lo que puede encontrar en el archivo condal, entre sus registros de Cancillería.

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