Algunas noticias sobre Fray Miguel de Fraga

Miguel de Fraga había pasado a la historia sin apellidos. De él sabemos que nació en Fraga hacia 1290. Dejó la villa, como tantos otros jóvenes, para seguir la vida religiosa. Otros fragatinos abandonaron la villa para repoblar nuevas tierras, especialmente las de Tarragona y las de Valencia. Nuestro Miguel de Fraga debió ingresar como novicio de los dominicos de Valencia, atraído por su paisano Bernardo de Ponte. Fue un estudiante brillante y despierto, por esto el obispo Bernardo de Ponte, también natural de Fraga, lo puso a su servicio. Miguel de Fraga se hizo religioso dominico de la Orden de Predicadores del Real Convento de Santo Domingo de Valencia.

Sobre este personaje dice Latassa: “Fue alumno del Colegio de Santiago de París, donde siguió los estudios desde el año 1312. Era tanta su piedad y aplicación a las ciencias, y tal su aprovechamiento, que tuvo un mérito distinguido. Lo estimó D. Raimundo de Ponte, su paisano, sabio y virtuoso Obispo de Valencia quien, queriéndole manifestar su gratitud, le permitió llevar a París una muy correcta suma de Santo Tomás que apreciaba; pero con la condición que después de su uso, la hubiese de entregar al Convento de Santo Domingo de Xátiva, hoy San Felipe”. El obispo Raymundo de Ponte le recomendó como hombre de utilidad para la vida pública, en cuyas funciones y destinos estuvo al servicio del monarca Jaime II.

Hoy ya podemos ponerle apellidos. Heinrich Finke en su Acta Aragonensia (Berlin, 1908) nos ofrece la solución al origen genealógico de nuestro paisano fray Miguel. “Michaeli Stephanni de Fraga, procuratori nostro in Romano Curia, familari et fideli nostro...”. Es decir, parece indicarnos que fray Miguel era en realidad fray Miguel Esteban. También afirma este autor que fue el citado rey de la Corona de Aragón quien decidido aceptarle como consejero personal, integrándole como miembro de su corte y familiar suyo. La carta de dicha asignación estaba firmada en la ciudad de Catania el día 8 de enero de 1317.

En 1321 el rey Jaime encargó a fray Miguel Esteban una de las más delicadas misiones: pactar el matrimonio entre Rogerón de Lluria, hijo del Almirante de Lluria y de Saurina de Entenza, con una de las doncellas de la noble doña María, esposa que había sido de infante Pedro, conde de Urgel. Aquellas doncellas eran: la noble Johana, hija de García de Almoravit, ya fallecido; y la noble Sibila de Amat de Cardona, hija del también fallecido Bernardo Amat de Cardona. Fray Miguel debía elegir a la futura esposa del citado hijo del célebre almirante. La distinguida por fray Miguel debía acompañar a éste hasta valencia para celebrar su matrimonio. Pero las gestiones acabaron en un fracaso rotundo, pues las damas, al conocer que el hijo del almirante era un joven de pocas facultades, debieron negarse a cumplir con los deseos del rey. Nuestro paisano no tuvo más remedio que prolongar tan delicada misión. El rey le envió de nuevo para que tratara con la joven Fayda de Mauleó, novicia residente en el monasterio de Sijena (Huesca), como nueva alternativa. Fray Miguel fue enviado al monasterio de Sijena para tratar de forma oral y escrita con la priora doña Blanca y celebrar en dicho lugar los esponsales.

En mayo de aquel mismo año, la citada priora del monasterio de Sijena, hija del monarca, notificaba en carta a su padre que los desposorios se habían efectuado a su satisfacción de todos: “Sepades padre, seynor, que’l honrado religioso don fray Michel de Fraga, por mandamiento vuestro, ha desposado Fayda, doncella mía…”. Doña Blanca reclamó de su padre que ofreciera a la joven esposa una dote de 10.000 sueldos por los servicios prestados a la infanta y priora de Sijena, así como algunos vestidos. Encomendó asimismo que fray Miguel de Fraga se encargara de gestionar dicha dote, y acompañara a la joven a las posesiones valencianas de Rogerón de Lluria, como eran las villas de Cocentaina y Alcoi, al norte de Murcia, entonces integrantes del reino de Valencia.

El fragatino fue remitido de nuevo a tierras levantinas en octubre de 1321, a la residencia de la joven esposa Fayda y de su suegra, Saurina de Entenza. El problema se centraba en que la joven Fayda se mantenía casta por la imposibilidad de relaciones sexuales con Rogerón. Un físico judío de Huesca fue enviado para intentar dotar de fertilidad al joven impotente, sin lograrlo. El rey amplió la dote de Fayda en otros 5.000 sueldos valencianos, para que buscara residencia propia y viviera con su hermana. Poco tiempo después, la joven Fayda era invitada a regresar al convento de Sijena, después del fracaso de su matrimonio, de la muerte de su marido y de las malas relaciones con su suegra, la noble Saurina.

De fray Miguel Esteban podemos recordar algunas cosas másxor ejemplo, que falleció después de 1340, dejando escritas varias obras. Entre ellas la titulada: DeBeneficiis Collatis, et alliis Donationibus Domui Valentiæ Sancti Dominici prostitis á RR. Episcopo D. Raymundo Ponte Antistite Valentino, anno 1340 de cuya obra trató el padre Diago en su Historia de la Provincia de Aragón del Orden de Predicadores, lib. 1, cap.8.

También escribió una obra hasta hoy de contenido desconocido: La Vida del obispo Raymundo Pont, conservaba en el mencionado Convento de Santo Domingo de Valencia. Se trata de una biografía de su paisano Raymundo de Ponte, a la que estamos obligados a consultar en breve. Por cierto, este fragatino y obispo de Valencia no olvidó a su protegido en el testamento redactado en 1312. Además de concesiones en dinero, le dejaba libros para sus estudios, que acabó, como hoy sabemos, con éxito.

Fray Miguel Esteban es otro personaje que deberá estar presente en la lista de hijos ilustres o memorables de nuestra ciudad.

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