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El rapto de Berenguerona de Soses (y 3)

En la primavera del año 1294 los acreedores de Soses reclamaban al unísono sus deudas. Es el caso de Huguet de Blumato, peletero de Lérida, que reclamaba que entregasen a la nieta de los señores de Albalate, Marquesa, una parte de los réditos de Soses. Un habitante de Almenar, Guillem de Carbó y sus herederos, vecino ya fallecido, reclamaban deudas insatisfechas. No eran los únicos. En esas fechas las fianzas, créditos y avales habían endeudado a una buena parte de las localidades. Era el caso de Fraga, que en ese año se hallaba protegida contra sus acreedores por el exceso de deudas contraídas por sus señores los Montcada.
 
Por segunda vez Eximen Cornel vuelve a Soses y se repite el rapto, quizá con consentimiento de doña Berenguerona. En enero de 1295 el rey entiende que ya no son formas de proceder y manda cartas por toda la veguería de Lérida, incluida Fraga, para que se forme un ejército que deberá marchar hacia Soses a las órdenes del veguer de Lérida. Su misión es recuperar el lugar de Soses para dicha Berenguerona, deteniendo al noble y a los que con él habían entrado en la localidad. El letrado Pedro de Cardona, lugarteniente del veguer, debía encausar a todos los detenidos en Soses e imponerles penas económicas contra sus bienes en las cantidades que le parecieran mejor. El lugar de Soses debía ser ocupado solamente por oficiales reales.

Después de aplicados los castigos pertinentes, fueron llamados todos los albaceas testamentarios de parientes que estuvieran afectados por el caso de Berenguerona de Soses. Tres fueron los especialmente requeridos a presentarse en Lérida a mediados de abril de 1295: Arnaldo de Cervera, Gombaldo de Mérida y Guillem de Entenza. Aclaradas las cuestiones testamentarias, fue nombrado un mediador para pagar a los acreedores; tarea que fue asignada a Arnaldo de Vernet, decano de la sede de Lérida, siguiendo la costumbre de aquella época por la cual eran designados algunos canónigos de la capital del Segre para intervenir en las cuestiones más delicadas que se produjeron en la diócesis.
 
Parece que las cosas empezaban a tener final feliz. Berenguerona había acabado por dar consentimiento de matrimonio a Eximen Cornel, solicitando permiso al rey para celebrar nupcias con el que había sido su raptor. Nuestra dama reclamaba protección en el castillo de Soses y regresó nuevamente a su castillo, aunque todavía le esperaban algunas sorpresas. El lugarteniente del veguer, Pedro de Cardona, abusando de su autoridad había tomado posesión del castillo incluidas algunas joyas y bienes de Berenguerona, cuando solamente debía tener aquel castillo en protección.
Nueva orden para restituir el castillo definitivamente a Berenguerona y a Eximen Cornel con quien pretende contraer nuevas nupcias. Su hija Marquesa, que estaba bajo la tutela del conde de Urgel, es reclamada por la madre. Para favorecer los intereses de Berenguerona, el rey Jaime la reconocía como institutriz de Constanza la hija procreada de Guillem de Peralta. No obstante, el monarca reclamaba la presencia de Berenguerona en Figueras donde debía explicarle personalmente los pormenores de lo ocurrido en Soses.
A Eximen Cornel se le encausó ante el Justicia de Aragón por la cuestión de la tutoría habida ilegalmente, y se le exigió que liberara a la hija de Berenguerona en manos del veguer de Lérida. Lo que nos informa que Constanza estaba acogida por el aragonés. Al tiempo que realizara la liberación de Constanza se escucharía la propuesta de matrimonio que decía tener, siempre que contara con el consentimiento de la dama. Eximén Cornel debió cumplir fielmente con lo mandado, pues en mayo de 1295 el castillo y villa de Soses era ya un señorío del noble aragonés. Marquesa pasó también a vivir con ellos.

Cuando todo parecía estar arreglado, Berenguerona emprendió la tarea de reclamar los bienes que le pertenecían en la Ribagorza, como eran los impuestos de Capella y Monesma, por ejemplo, consiguiendo que le fueran reconocidos y devueltos. De inmediato reclamó el castillo de Cardona del que se había apoderado también Pedro de Cardona, y oficialmente fue concedido a Berenguerona de Anglesola, nuestra Berenguerona de Soses, como esposa de Eximen Cornel. O sea, antes del día 30 de mayo de 1295, que fue la fecha de la recuperación del citado castillo, Berenguerona de Soses había sido definitivamente raptada por su marido.

Berenguerona no escatimó esfuerzos en la reclamación de sus derechos. Al acreedor peletero de Lérida no sólo le liquidó la deuda sino que le obligó a renunciar a los derechos contraídos sobre Soses. A Pedro de Cardona a devolverle las joyas y bienes sustraídos mientras estuvo en la guarda del castillo. A su pariente Pedro de Montcada le obligó a devolver un arma que se había tomado del dicho castillo. Al rey a que obligara a todos los súbditos de todas sus posesiones a satisfacer las rentas y derechos que correspondían a la nueva señora del lugar. Y a Eximen Cornel le obligó a tenerla raptada hasta el fin de sus días.

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