Noticias medievales de la iglesia de San Miguel de Fraga (3)

Además de las capillas a San Miguel, San Juan Bautista, y San Marcos, la iglesia de San Miguel de Fraga contaba desde mediados del siglo XV con otras dedicadas a San Andrés (una de las más antiguas), San Mateo, San Simón y San Judas, San Lucas y Santa María de la Esperanza.

 

San Andrés: Más antigua que la de San Marcos, quedó instalada en el mismo lateral en tercer lugar respecto al altar, o sea, la primera al entrar, a mano derecha del pórtico. Su beneficiado era Martín Cubells, presbítero; había sido fundada por el obispo de Lérida sobre algunos particulares de la villa inicialmente con 160 s.j. (sueldos jaqueses) anuales, reducidos solamente a 60 s.j. en 1445 y obligación de 20 misas anuales. La capilla debía almacenar piedras, tejas y otras cosas, que el diocesano mandó limpiar. En 1541 ocupó su lugar la capilla de la Expectación del Parto cuyos patronos eran los hermanos Domingo y Bartolomé Pescador, a favor de Jaime Pescador su otro hermano, con renta de 80 s. y obligación de 20 misas. La capilla de San Andrés, reducida en sus rentas a sólo 30 s. y siete misas, fue desplazada junto a otra llamada de las Once mil Vírgenes, cuyo beneficiado en 1541 era Jaime Comadó.

San Mateo: Al parecer, era la primera capilla a la izquierda de la puerta principal. Fue su patrono Guillermo d’Aler, dotándola con una renta de 130 s.j., luego reducidos a 90 s.j. Era su beneficiario Simón d’Ontinyena, que además poseía una colación hecha por el vicario de San Pedro, Johan de Setcastella. Estaba obligado a celebrar 28 misas anuales. Disponía de un armario que se cerraba con llave para guardar el misal. El altar estaba protegido con un pie de tela descrita así: “unum tapiç groch, e vermell, de listes blavas”. En 1541 eran sus patronos Domingo y Bartolomé Pescador que tenían por beneficiado su pariente Jaime Pescador, con una renta de 60 s. y obligación de 13 misas.

San Simón y San Judas: Al lado de la anterior en dirección al altar mayor. Su patrona fue doña Francisca, esposa de Tristán d’Adonç, y la madre de Gilabert d’Adonç, su beneficiado, que se ausentó de la villa desde 1424. Rentaba 200 s.j. sobre un censo hecho a la universidad de la villa, pero reducido posteriormente al 24.000 por mil (8.33%). Además incluía otros 70 s.j por aniversarios de difuntos. El visitador de 1445 obligó su retorno y residencia en Fraga, mandando a sus hermanos Guillem d’Adonç y Tristán d’Adonç reclamasen su inmediato regreso. En 1541 eran sus patronos Juan y Bernardo Sisó, que daban 9 libras (180 s.j.) a su beneficiado Juan Carvi, con la obligación de 9 misas anuales.
 
San Lucas: Su patrono fue el noble de la villa Raymundo Amiguet de Siscar, hijo o hermano de Arnaldo Amiguet de Siscar, doncel. Rentaba inicialmente 120 s.j. para reducirse a 60 s.j. sobre la aljama de los sarracenos de la villa, y había sido nombrado su beneficiado Johan Tosquá. Disponía además de otros 5 s. y 15 s. sobre una casa de Guillermo Poblet, situada en la villa, que confrontaba con la de Pedro Rocruts, vía pública y la de Pedro Morell. Otros 10 s. sobre un trozo de tierra en la huerta vieja situada en el campo llamado de la Rocha. Y otros 35 s. del arriendo de una viña. En 1541 decía tres misas en ella Juan Esquín, pero sin rentas.

Santa María de la Esperanza: Su beneficiado fue Francisco Pallas, presbítero. Rentaba esta capilla 110 s.j. sobre algunos singulares de la villa. Disponía además de un trozo de tierra en la huerta confrontante con huerta de Guillermo de Berbegal y la esposa de Johan Pomar. Parece que esta capilla debió instalarse junto a la de San Mateo, pues su patrono fue el mismo: Guillermo d’Aler. Nos sugiere esta posibilidad el hecho de que la capilla de San Juan albergara la de Las Once Mil Vírgenes, o que la de San Andrés fuera ocupada por la de la Expectación al Parto. En cualquier caso, con el tiempo, el lateral derecho del altar dispuso de cuatro capillas.

Alguna anécdota de interés ocurrida en estas fechas fue la disposición y mandato del diocesano de Lérida a finales de 1445 que la iglesia de Fraga comprara unos libros de papel con cubiertas de pergamino en los que debía registrar el nombre de los bautizados en dichas iglesias, así como el nombre de sus padrinos, vivos o ya fallecidos. Estos libros pudo verlos el historiador Salarrullana, y parecen que los de Fraga se iniciaban en 1447, guardados en la sacristía de San Pedro. Lamentablemente la locura histórica y destructora de la guerra in-civil de 1936 quemó estos libros, destruyendo para siempre la reconstrucción genealógica de los fragatinos para el siglo XV y posteriores.

En el sistema de vida de aquella época, la fundación de capillas en San Miguel fue una forma de proteger a hijos y parientes de los fundadores, con rentas anuales y obligación de celebrar misas por las almas de sus parientes. Estos datos parecen indicar que algunos fragatinos de aquellas fechas buscaban la seguridad terrenal al amparo de la Iglesia.

No tienes permisos para comentar en este artículo

Contacta

La Voz Edita y Comunica

Candasnos 1, 2ºA
22520 Fraga
Teléfono: 974 471 487

lavoz@lavozdelbajocinca.com

Síguenos