Noticias medievales de la iglesia de San Miguel de Fraga (y 4)

De todo es ya conocido que las iglesias de Fraga –San Miguel arcángel y San Pedro apóstol, fueron parroquiales que funcionaron con mucha armonía por parte de conjunto del clero, dirigidos por un prior común a ambas iglesias. De forma que no es de extrañar que, en 1541, se haga mención de que los clérigos de San Pedro y de San Miguel constituían una sola entidad. Por eso no sorprende que en 1568, siendo obispo de Lérida don Antonio Agustín, de ascendencia fragatina, conocedor como nadie de aquellas particulares locales, respecto a sus iglesias, decidiera unirlas canónicamente.. De esta forma, por autoridad que le concedió el papa Pío V con la bula Motu propio, la iglesia de San Miguel pasó a unirse a la de San Pedro, si bien conservó el prior común, su vicario, sus capellanías y sus beneficios eclesiásticos.  

Unión de las iglesias de Fraga en 1568
Sobre esta unión ya ofreció abundantes noticias el emérito fragatino José Salarrullana, en la lejana fecha de 1931, publicadas en la revista Universidad, de la ciudad de Zaragoza. Posteriormente recogidas en las publicaciones del M.I. Ayuntamiento de Fraga en 1999, en Estudios históricos de la ciudad de Fraga I, el lector puede encontrar numerosas noticias omitidas en estas páginas.

Por constituciones redactadas en el siglo XVIII quedó sustituida definitivamente la figura del prior, por la de un presidente del capítulo, tal como se había acordado en 1682. Este es el documento que ofrecemos al lector. Llegó a nuestras manos en una de las visitas al archivo diocesano de Lérida (ADL, Torres 19), y lleva por fecha la de 18 de enero de 1780. Dice así:

Constituciones canónicamente hechas por el capítulo eclesiástico de las iglesias parroquiales de San Pedro y San Miguel de la ciudad de Fraga diócesis de Lérida, por authoridad que le concedió la S.M. de Pío V, como por su bula expedida motu propio en el año 1568.


1º Primeramente que todos los años en el día 31 de diciembre se nombrasen dos capitulares, uno por el cuerpo de Racioneros, en quienes se incluyen el prior y vicarios, y el otro por el cuerpo de Beneficiados, en el qual solamente entran aquellos que son sacerdotes, a fin que éstos, por todo el año venturo, que empieza el primero día de enero, convoquen a Capítulo a son de campana, presidan en él, propongan lo necesario y conveniente, conforme se ha practicado siempre, después que se obtuvo la referida Bula, dando su voto o parecer en pleno Capítulo, primeramente los dichos electos, y después el prior, vicarios y racioneros y beneficiados, según el orden de antigüedad.

2º Que sea cargo de los dichos electos el cuydado de las cosas de la Yglesia y Capítulo recibiendo todos los intereses pertenecientes a dicho capítulo y también a fin se cumplan con todas las obligaciones fundaciones y cargas que tuviere la Yglesia dando al fin de año la cuenta al referido Capítulo.

3º Que aquellos que una vez fuesen electos, y huvieren cumplido con dichas cargas, no puedan ser nombrados para el dicho empleo, hasta tanto que hayan pasado dos años, y para el cumplimiento de esto, en el día 30 de diciembre por la tarde se lean en pleno Capítulo los sujetos que puedan ser elegidos y nombrados para el año venturo.
4º Que en referido día 31 de diciembre se funde Capítulo y por cédulas hechas de una mano, sin otra propuesta que la habilitación hecha en el capítulo de la tarde del día antes, voten todos sobre quién de los habilitados ha de ser elegido primero el mencionado gobierno, nombrando uno de cada cuerpo según la voluntad de cada uno, y quedando electo aquel que tuviese más votos, debiendo votar por el sugeto que ha de ser electo por el cuerpo de Racioneros, el prior, vicarios, racioneros, y beneficiados, y de la misma forma por el sugeto que se ha de elegir por el cuerpo de Beneficiados.

5º Que esté a cargo de los dichos electos el cuydado de aquello que cada individuo o capitular debe percivir por las fundaciones que hay en dicha Yglesia, teniendo su libro de apuntación para saber aquello que pertenece a cada uno, y apuntando las faltas que hubieren por no haver asistido, y que al fin del año den cuenta del modo con que han governado y procedido; todo lo que se dexida en pleno Capítulo a fin que todos queden satisfechos del modo en que han governado.

6º Que dichos electos puedan apenar y multar a los individuos capitulares que faltasen al cumplimiento de sus obligaciones si solos, y en tres días de distribuciones.

7º Que si los dichos electos juzgasen que algún capitular havia cometido algún exceso grave; y le pareciese no ser proporcionado ni suficiente castigo la dicha pribación de tres días de distribuciones, lo hayan de proponer en el Capítulo pleno, a fin que esté informado del exceso o delito, le dé la corrección conveniente, y la pena que juzgase necesaria para ejemplo y enmienda, conforme lo ha practicado el expresado capítulo desde el tiempo que obtuvo la referida Bula, haviendo privado a algunos hasta en dos meses de distribuciones, y aún de la voz activa, como se ve en muchos casos que se hallan en los libros que tiene el dicho Capítulo, lo que no solamente han tolerado los superiores del Capítulo, sino que lo han aprovado, y algunas veces han impuesto por mediador al obispo, a fin se minorase el castigo, compareciendo humillado el Capítulo delinquente; y esta práctica ha observado por si solo el referido Capítulo quando después de la corrección, y pena impuesta, le han dado satisfacción, y se han humillado los delinquentes capitulares; e igualmente consta de muchos casos que se hallan registrados en los citados libros, que haviendo humillado los delinquentes, el Capítulo ha levantado la mano, y les ha condonado la pena, que antecedentemente les havia impuesto.

y 8º. Que los dichos electos en todo el año de su govierno así del Cuerpo de racioneros, como de los beneficiados, sean, y se llamen presidentes del capítulo, y aunque antiguamente se llamaban priores, pareció al dicho Capítulo ser más propio el nombre de presidentes, porque ellos ordenan y disponen en las horas, según los tiempos, en que se han de cantar los oficios, admiten las fiestas votivas, convocan y congregan al capítulo, proponen y presiden en él, y son los primeros de votar, predican las resoluciones, y mandan todo aquello que conviene y es necesario para el gobierno de la Yglesia; aunque en el coro y procesiones están en el puesto que por su beneficio y antigüedad les compete y corresponde; y esta práctica de llamarse así y ser presidentes se ha usado y continuado quieta y pacíficamente desde el año 1682 hasta el presente con las demás constituciones que hay para los demás empleos particulares.

No tienes permisos para comentar en este artículo

Contacta

La Voz Edita y Comunica

Candasnos 1, 2ºA
22520 Fraga
Teléfono: 974 471 487

lavoz@lavozdelbajocinca.com

Síguenos