Templarios en el Bajo Cinca

Nuestra intención es ofrecer el testimonio de la presencia de los templarios en el Bajo Cinca. Esta orden militar, fundada en Jerusalén para la defensa del templo de Salomón, se convirtió, junto a la Orden de Hospital de San Juan de Jerusalén y a la Orden de Santo Sepulcro de Jerusalén en los defensores de los peregrinos hacia la ciudad Santa. Pero también fueron excelentes aliados de los reyes de Aragón en la expansión cristiana.

Los templarios llegaron al Cinca en el siglo XII, especialmente después que el testamento del rey Alfonso I el Batallador les concediera precisamente a estas Órdenes la corona del reino. Insólito testamento que el papado reivindicó, pero cuyo despropósito no fue admitido por la nobleza aragonesa. Sin embargo, como los templarios eran hijos de nobles que, además de ejercer sus devociones como frailes, eran soldados hábiles con las espadas, los condes catalanes y los reyes de Aragón los favorecieron con donaciones territoriales y numerosas rentas económicas. Los lugares con posesiones templarias son innumerables, aunque el desconocimiento sobre el Bajo Cinca ha sido hasta el presente una constante en la Historia de Fraga y en la de la Corona de Aragón.

Localidades y lugares que pertenecieron a la encomienda de Monzón como Ontiñena, Torre Cornel, Chalamera, Ballobar, Ficena, Calavera, Ripoll y Alfántega, estaban ubicadas en lo que actualmente conocemos como comarca del Bajo/Baix Cinca.

Nadie se había preocupado por el estudio de los templarios de Fraga, de Torrente, de Mequinenza, de Zaidín, de Vilella y otras localidades del Cinca. Para LA CASA DE FRAGA, el estudio de la historia templaria de los pueblos de esta comarca merecerá una atención preferente, de forma que el 23 de abril de 2009, día de Sant Jordi, distribuirá una revista por toda la comarca intentando aproximar nuestra historia y nuestras tradiciones a la gente.

Los templarios llegaron a Fraga en octubre de 1149 coincidiendo con la capitulación de esta medina. En años sucesivos ocuparon numerosos lugares del entorno. Pero, a pesar del gran prestigio que gozaron en su tiempo, las ambiciones del rey de Francia hicieron que en diciembre de 1307 fuera constituido un tribunal en Tarragona que debía tratar sobre su disolución. En mayo de 1309 se rindieron los últimos templarios de la Corona de Aragón, cercados en el castillo de Chalamera. Su supresión definitiva fue en 1312. Aún así, el rey los dotó con rentas hasta su muerte. Su memoria es más que una leyenda.

La Casa de Fraga en Barcelona

[Texto del folleto editado en octubre de 2008, con motivo de la exposición del traje del templario]

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