La vía romana a su paso por el Baix Cinca (y 2)

El olvido de la vía romana fue consecuencia de las alternativas viarias que se fueron sucediendo, por ejemplo, el paso por Torralba se acortó por el paso a Fraga y a Candasnos por las Ventas de Buars o Boarç.

Serós-Massalcoreig: Ya en términos de Serós, pierde la vía su función de límite fronterizo entre provincias, pero sin perder su nombre de Camí del Diable. En este lugar se observaban tramos empedrados hasta la construcción de la autovía. Después de unos cinco kilómetros de descenso por el sur de la Sierra de Mont·llové, llega al llamado Tosal de Benito, en término de Massalcoreig, donde pierde su nombre de Camí el Diable. Cruzaba por encima de Massalcoreig – o sea, por el norte, en forma oblicua, hasta buscar un vado que se hallaba frente a las Torrasas o castillo de Torralba. El lugar del antiguo paso de la barca permitía dos alternativas: el ascenso peatonal por Valldecós, o para carruajes por Vallcarreres. Por el ascenso de Valldecós parece que se conservan los restos del Castellet de Sant Martí, a unos cuatro kilómetros de la localidad de Torrente, probablemente una torre de control. El ascenso por Valldecós permitía acercarse a la ermita de San Salvador desde Massalcoreig, de la misma forma que por la Vall de la Mora para los de Fraga.

Torralba-Cardell: Una vez cruzado el río frente a Massalcoreig la vía principal iba al encuentro de la aldea y torre de Torralba, donde empezaba su ascenso por el Camí de los Fierros o de Valcarreres. Actualmente el primer camino de ascenso pasada la primera mina. La Torre Auba o Torralba controlaba la entrada al valle. Este lugar se perdió en las guerras de Cataluña de 1461, y definitivamente desde 1640, en beneficio de Torrente de Cinca. Siguiendo a R. Pita Mercé en la partida actual de Torralba –al otro lado de la carretera- pueden hallarse restos de la antigua Torralba, porque en ella pueden observarse muros de gran grosor y muchos fragmentos de cerámica medieval. No hay que olvidar que la actual carretera asfaltada no existía. En una excavaciones de urgencia realizadas hace unos años aparecieron restos de una edificación romana, que señalaría la pervivencia de su población romana, reocupando los mismos lugares habitados por parte de los visigodos, luego árabes y posteriormente los cristianos. La vía romana ascendía por Valcarreres hasta alcanzar las planas de los Monegros. Cerca de esa plana y de la vía se localizaron los restos de Torrebetriá. En el tramo desde el río hasta el llano se habían documentado cuatro miliarios. Por los llanos de Monegros y por vía perfectamente señalizada se dirigía a Cardell. Al parecer, en Cardell moría la variante que venía de Tortosa, Hospitalet de l’Infant, Cambrils, Salou, Tarragona, Reus, Ulldemolins, La Granadella, Maials y Mequinenza. Parece también que existió una vía de Mequinenza por el río y ascendía a Torrebetriá.
Candasnos-Peñalba: Al pueblo monegrino de Candasnos podía accederse por la vía primitiva que ascendía por Torralba, o bien por el desvío que pasaba por Fraga hasta alcanzar las Ventas de Buarz o Boarç. Luego seguía hacia Candasnos hasta alcanzar un altozano cercano llamado Castell Predós, donde las piedras estaban trabadas con grandes grapas de hierro, según el portugués Labaña. En Peñalba documentó Hübner varios miliarios de los años 7-8 a.C., y otro a un kilómetro de Candasnos. Las reformas de la época de César se manifestaron con una información similar en todos los miliarios –cada mille passum- donde constaba en ellos lo siguiente: “IMP.CAESAR DIVI. P. / AVGVSTVS COS.XI IMP. XIII / TRIBVNICIA POTESTATE XVI / PONTIFEX MAXIMVS/ VIA AVGVSTA”. A continuación constaba el número correspondiente a la distancia desde Tarragona o Tarraco. Uno de los mejores estudios de este tramo es el del profesor Beltrán.

Cardell-Zaragoza: Desde Cardell sigue la vía romana por Candasnos, Peñalba, Bujaraloz, Hostal del Ciervo, ventas de Santa Lucía, Pina del Ebro, Fuentes del Ebro, Burgo de Ebro y Zaragoza. Parte de este trazado ha sido estudiado recientemente por un equipo de la Universidad de Zaragoza con el patrocinio de la Diputación General de Aragón.

No hay duda del gran interés que puede tener la recuperación de buena parte del trazado de la vía romana. Ya no sólo por el respeto a la historia, sino por el prestigio que podría ofrecer a nuestra comarca, y en su consecuencia a Aragón, la buena señalización de la misma, sino el fomento del senderismo y del turismo, con los beneficios que puede reportar.

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