Relaciones de Fraga con las localidades vecinas -1319 (1)

Algunas veces nos hemos preguntado por qué Fraga ha tenido algunos malos rollos con localidades vecinas, cuando la ciudad de Fraga está destinada por su ubicación, su historia y su voluntad de ser centro y motor de su comarca.

Hoy traemos unas noticias históricas que nos ofrecen de forma breve porqué Mequinenza y Torrente de Cinca se quisieron alejar de la influencia y jurisdicción de Fraga.

La villa de Mequinenza y castillo era en 1319 un feudo real que poseía Guillem de Entença y su esposa Berenguera de Montcada, como herederos de Guillem Ramón de Montcada. En dicho año los hombres de Fraga se sorprendieron grandemente cuando en Mequinenza les querían cobrar la leuda o peaje en el transporte de animales o de mercancías, impuestos de los que siempre habían estado exentos. De inmediato los hombres de Fraga, protegidos por su señor Guillermo de Montcada, senescal de Cataluña, presentaron una apelación al rey Jaime II.

Debemos recordar que este rey había declarado en las Cortes de Zaragoza de 1300 que Cataluña quedaba recortada por la Clamor de Almacellas, sentencia que se hizo efectiva desde 1308. Por dicha razón el Justicia de Aragón, Eximén Pérez de Salanova, declaró oficialmente en las Cortes de Daroca de 1315 que Fraga era catalana, por estar en la margen izquierda del Cinca.
A tenor de esta circunstancia, el señor de Mequinenza –Guillem de Entenza- estaba dispuesto a cobrar a los de Fraga las dichas leuda y peatge. De nada sirvieron las protestas de los fragatinos. Vista su tozudez, y como se empeñara en requisar productos -como vino, animales y propiedades personales a los hombres de Fraga-, éstos, en unión con los de sus lugares de La Almunia, Cardiell y aldea de Peñalba (entonces aldea de Fraga), se dirigieron al infante Jaime pleiteando contra los señores de Mequinenza.

El 27 de enero de 1319 el rey Jaime II ya había escrito a su juez de Corte, Bartolomé de Eslava, encomendándole que averiguase las razones por las que el señor de Mequinenza estaba cobrando peaje a los hombres de Fraga o a los de Zaidín (localidad también del señorío de Fraga, pero segregada de Cataluña por la sentencia que fijó la Clamor de Almacellas como frontera).

Pedro del Prior, vecino de Fraga, fue el procurador o síndico a quien correspondió empezar la protesta judicial. Obligado Guillem de Entença a presentarse ante el infante en Daroca antes de finalizar el mes de enero de 1319, éste siguió empeñado en cobrar el impuesto a los fragatinos y en no devolver lo empeñado, según una primera sentencia del justicia de Aragón.

En mayo de 1319 intervino el veguer de Lérida y Pallars, Berenguer de Sant Vicent, abriendo un proceso por abusos. En el mismo sentido, y por recomendación del monarca, intervinieron el sobrejuntero de Zaragoza y su lugarteniente en Sariñena, Omberto de Cap Pont, doctor en leyes, quienes obligaron a los hombres de Mequinenza a devolver lo tomado a los hombres de Fraga.

La excusa que dio el de Entenza, señor de Mequinenza, fue que los de Fraga eran catalanes y cruzaban por territorio perteneciente a Aragón. Con esa excusa quiso separarse definitivamente de la antigua jurisdicción de Fraga y de la jurisdicción del veguer de Lérida.

Como respuesta a la tozudez del señor de Mequinenza, el rey Jaime II de Aragón requirió la intervención de la Curia Real de Barcelona para que averiguara si aquella localidad constaba todavía como catalana o era aragonesa, como afirmaba su señor Guillem de Entenza. También fueron consultadas las autoridades de Tortosa y Lérida. Todos debían indagar adónde remitían sus causas o pleitos civiles, adónde pagaban impuestos, y si la revisión de límites de fronteras hechas por Guillem Botet en el siglo XIII incluía a Mequinenza en Cataluña o no. En la indagación implicó a las autoridades aragonesas más próximas, o sea, al sobrejuntero de Zaragoza, y, más tarde, al sobrejuntero de Huesca y Jaca, Miguel Pérez de Arbe.

Es decir, la cuestión de fronteras en la Clamor y en el Cinca pudo ser una solución administrativa o política, pero ya estaba generando problemas humanos y económicos en pueblos que siempre habían estado vinculados. 

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