LORENA MARGALLÓ SAMPIETRO
De Fraga a Irlanda, Francia y Andorra, países en los que vivió durante un año, a lo largo de 2014.
UNA SECCIÓN DE JÚLIA CUCHÍ VILA
Lorena ya está de regreso en Fraga, pero hace poco vivió durante unos meses en Irlanda, los Alpes franceses y Andorra. Queremos que nos cuente su experiencia. La invito a tomar un café en mi casa, tenemos una larga e interesante conversación. Llega ajetreada de hacer sus miles de recados... Lorena no para quieta. La dejo coger aire para que me cuente sus aventuras. Una vez empieza, se le iluminan los ojos al recordar sus mil y una aventuras. Me lo cuenta con sentimiento, se traslada allí otra vez, me hace vivirlo a mí también.
ENTREVISTA
JÚLIA: ¿Cómo llegas a Irlanda y a Francia, qué te lleva hasta allí?
LORENA: En realidad, siempre había querido irme una temporada fuera, pero por circunstancias personales nunca sentí que era el momento y me pesaban más que el ansia de explorar nuevas cosas. Al cabo de un tiempo me sentí muy motivada para empezar una nueva aventura, sinceramente, porque no tenía pareja, pero, sobre todo, porque no me gustaba el trabajo que tenía. La situación que tenía no me alimentaba personalmente y necesitaba evadirme un poco de la rutina y explorar nuevas cosas, mejorar los niveles de idioma que ya tenía (inglés y francés) para poder sacarme títulos más elevados.
¿Tu primer destino?
Fue Irlanda, porque Mika, una amiga de Fraga que vive en Irlanda, me consiguió contacto con una familia para poder trabajar de canguro a tiempo completo. Así que, una vez me puse en contacto con la familia, nuestra conexión fue muy buena y enseguida me confirmaron que me querían en su casa. Hice un contrato de 6 meses.
Mi segundo destino fue Francia, en los Alpes, muy cerca de Suiza. Allí estuve 4 meses y medio. También trabajé como canguro con una familia.
Y mi tercer destino fue Andorra, en el Pas de La Casa. Allí trabajé de recepcionista en un hotel. El Pas de La Casa es muy fronterizo con Francia, pues el francés me ayudó a conseguir este trabajo de un mes y medio, durante la temporada de invierno.
¿Te resulta fácil adaptarte a estos países y a tu nueva situación?
En Irlanda, adaptarme me fue muy fácil, porque la familia me lo puso también muy fácil. Era una familia adorable. Desde el primer momento nunca me faltó de nada, nuestra comunicación era muy buena, me sentía como en casa. Además, antes de llegar, a través de los “Skype” que hacíamos para conocernos ya teníamos una conexión total. Así que me costó cero adaptarme, por la familia, los niños, por la gente que conocí allí, etc. Los irlandeses me parecieron muy parecidos a los españoles, muy amables, cordiales, muy abiertos al resto de la gente nueva. Recomiendo 100% Irlanda, a todos los niveles: social, medioambiental, familiar…
En Francia fue algo más diferente. No por los franceses, sino más por la familia. La madre era suiza y el carácter era muy diferente. Fue el día y la noche. Llegaba de Irlanda, donde me había sentido como en casa, y en Francia era todo mucho más riguroso. Sentí que eran gente más cerrada, muy suyos. Noté los límites entre ellos y yo, es decir, en Irlanda yo era una más de la familia, me daban mucho cariño y afecto, incluso fui a la comunión de Grace, una de las niñas que cuidaba. En cambio, en Francia estaba claro que yo allí iba a trabajar para ellos. Pero, bueno, saqué todo lo positivo de las situaciones algo desagradables que tuve allí, de todo aprendí y me quedo con ello.
Cuéntanos qué haces allí, en qué consiste tu trabajo.
Tanto en Irlanda como en Francia mi trabajo consistía en ser la niñera de los niños de la casa. En ambas casas donde estuve los padres trabajan a tiempo completo y fuera de la ciudad, así que estaban todo el día fuera de casa. Yo tenía que ocuparme del cuidado y las necesidades de los niños. Despertarles, hacerles las comidas, llevarlos al colegio, recogerlos, llevarlos a las actividades extraescolares, etc. En Irlanda tenía que cuidar a cinco niños, en Francia a dos.
¿Cómo encuentras trabajo?
A través de una web destinada a encontrar este tipo de trabajo. Creas una cuenta y en tu perfil añades todo lo creas oportuno, tus condiciones, lo que quieres, tu nivel de idiomas, etc. Puedes agregar a otros usuarios que estén buscando, en mi caso, una niñera. Te pones en contacto con ellos, y una vez ves que ellos están interesados, y tú también, puedes dar paso a los Skype para conocer más a fondo a la familia. Es una web conocida a nivel mundial, por lo que se puede ir a trabajar a cualquier parte del mundo.
Dónde vives, cómo es la zona, tu casa, el vecindario…
En ambos lados vivía en una casa muy grande. En el campo, bastante apartada de la ciudad o el centro, por lo que la familia también me proporcionaba un coche para poder hacer todas las tareas con comodidad.
En Irlanda el vecindario era muy escaso. En el pueblecito, llamado Valley-Britis, solo había unas 4-5 casas adosadas. Todas eran casas de solo 2 plantas y con jardín, y alguna cabra o vaca o gallina. Todo muy, muy de casa. También tenían mucha cultura del vecindad, a pesar de que no hubiera muchos vecinos, mucha proximidad y confianza.
En Francia vivía en una casa enorme, con 3 plantas. Dentro de la casa tenía mi propio apartamento. Teníamos un gran jardín con 3 caballos.
¿Qué haces en tu tiempo libre?
En Irlanda, trabajaba de lunes a viernes, de 7:30 de la mañana, porque ambos padres se iban muy pronto a trabajar y yo me tenía que ocupar de levantar a los niños, preparar fiambreras para el colegio, el desayuno, etc., hasta las 6 de la tarde, cuando cenaban y los padres ya estaban en casa. Entonces me iba un rato al gimnasio, a correr, etc. Y a partir del viernes a la tarde, si la familia se lo combinaba bien, yo podía irme de fin de semana por Irlanda, a conocer nuevos lugares. Pero tenía todos los fines de semana libres. También tocaba la guitarra, iba a algún festival, a tomar café con un grupo de amigas que conocí allí, hacer excursiones, etc.
En Francia el sistema era parecido, solo que los horarios eran un poco diferentes. Pero también me levantaba muy pronto (a las 6am) para ocuparme de los niños y las comidas. En mis tiempos libres iba a tocar en una batukada y de vez en cuando hacía alguna excursión con el coche.
¿Cuánto tiempo pasas fuera?
Entre Irlanda, Francia y Andorra estuve un año fuera de casa. Seis meses en Irlanda, cuatro y medio en Francia y un mes y medio en Andorra.
¿Qué es lo más difícil de vivir fuera de España? ¿Qué echas en falta?
Aparte de los amigos y la familia, que es una cosa fundamental, lo que peor llevaba era el tema de “farándula”. Me encanta el arte y la cultura. El hecho de no poder actuar o ir a hacer una clase de canto, o de guitarra, hacer conciertos... Vamos, que allí no podía subirme encima de un escenario.
Por el contrario, ¿qué deberíamos copiar en España?
De Irlanda echo de menos esa familiaridad y confianza con los vecinos. Por otra parte, en España es muy típico vivir 3 generaciones en la misma casa; en Irlanda, no, pero aún así hay un vínculo muy grande con toda la familia. Además son familias muy numerosas (5 hijos por hermano).
También creo que en el aspecto de trabajo con un extranjero somos mucho más cerrados. En España falta la cultura de tener una niñera extranjera. Creo que es una oportunidad muy buena, tanto para los padres como para los niños, pues pueden aprender un idioma más. Aquí desconfiamos mucho de los de fuera, tal vez por protección, pero es verdad que generalizamos muy rápido. Nos falta una visión mucho más abierta.
Y tanto de Francia como de Irlanda, la cultura del medioambiente. Todo está muy limpio. El respeto a la naturaleza. La cultura ecológica. Alimentos de casa o bio.
A nivel personal, ¿qué te aporta esta experiencia?
Es una experiencia muy enriquecedora. Te conoces 100% a ti mismo. Te sorprendes de cómo puedes reaccionar ante situaciones inesperadas. Aprendes a adaptarte a todo tipo de situaciones y lugares. Además, me aporta un dominio de idiomas muy bueno, fundamental para la comunicación. Hablar idiomas es comunicación, es libertad. He conocido gente maravillosa de la cual sé que puedo contar con ella. Lugares preciosos. Pero, sobre todo, sabes darle mucho más valor a lo que tienes, a lo personal, es decir, a tu salud, a los que están contigo, tus amigos, familia, etc. Dejas de lado ese consumismo y materialismo innecesario, y te das cuenta de que la felicidad está en uno mismo y no en nada ni nadie más.
¿Qué relación o contacto mantienes con la gente de Fraga?
Hoy en día, por suerte, gracias a las redes sociales y videoconferencias, estaba en contacto con mi familia a diario. Les explicaba todas mis aventuras y ellos, las suyas. Así que me fue muy fácil mantener una muy buena relación con mi familia y amigos desde la distancia. Al igual que con la familia de Irlanda. Sigo en contacto con ellos y, de hecho, voy a hacerles una visita en septiembre. Sé que tengo una familia allí para toda la vida.
¿Te arrepientes o volverías a coger las maletas?
Eso no se pregunta, volvería sin pensármelo. Ahora mismo tengo mucha estabilidad aquí y estoy muy contenta con mi situación personal y profesional. Acabo de ser tía y no me lo quiero perder. He estado durante todo el embarazo de mi hermana a su lado y quiero ver crecer a mi sobrino. Y por la parte profesional, trabajo en un centro de danza en Fraga y en una academia de Lleida, por lo que me encanta mi trabajo. Pero no descarto que de aquí un tiempo vuelva a coger las maletas para descubrir todo lo que nos depara este mundo... No me gusta poner raíces en ningún sitio, porque algo que me define es ser una aventurera. Me gusta salir de mi zona de confort, porque me aporta mucho. No tengo miedo a ir descubriendo y perder relaciones con mis amigos y familia, porque mi relación con ellos es muy sólida y sé que eso siempre estará allí. Y el hecho de estar tan lejos de la familia durante tanto tiempo te hace fortalecer mucho más el apego hacia ellos.
Lorena Maragalló
- Es licenciada en Ciencias de Geología y Medio Ambiente. Tiene un postgrado en SIG. Ha trabajado como profesora de secundaria en el colegio Santa Ana de Fraga.
- Ha realizado diversos cursos de gestión de espacios naturales, spinning, funky...
- Estudió 5 años de solfeo, canto coral y guitarra.
- Tiene los niveles B2 de Francés, A2 de Inglés y C de Catalán.
- Estuvo fuera de Fraga durante todo el año 2014. Ahora mismo está trabajando como profesora de baile en Sensaes, SensArt y en una academia de Lleida.
- Es miembro de varias asociaciones, como la Rondalla de Peña Fragatina, la Asociación Cultural Rociera y Retumbeu, el grupo de batukada de Fraga.
Entrevista publicada en el número 1686 (julio 2015) de la revista LA VOZ del Bajo Cinca, a la venta en quioscos, librerías y papelerías de Fraga. También te puedes hacer suscriptor (39 euros al año, + 4% IVA) y cada mes recibirás tu revista, cómodamente en tu casa.

