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Leontxo García, periodista especializado en ajedrez

Leontxo García, periodista especializado en ajedrez

LEONTXO GARCÍA, periodista especializado en ajedrez

«El ajedrez es un fantástico gimnasio mental».

«El ajedrez es un fantástico gimnasio mental»

Leontxo García visitó Fraga el 13 de noviembre para hablarnos de ajedrez. Porque esa es su especialidad: Leontxo es periodista, conferenciante, presentador y comentarista especializado en ajedrez.

Durante la jornada tuvo oportunidad de charlar sobre ajedrez con escolares fragatinos y, por la tarde, impartió una conferencia abierta a todos los públicos titulada “Jaque al alzhéimer”. El Club Ajedrez Fraga, la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer de Fraga y el Ayuntamiento de Fraga organizaron la visita del periodista.

Leontxo compartió con nosotros su amplio conocimiento, opiniones, muchas anécdotas y consejos muy valiosos. Un poco de todo eso queda reflejado en esta entrevista.

POR CAROL CAMÍ.


ENTREVISTA

¿Qué explica en “Jaque al alzhéimer”?
La conferencia no va dirigida solamente a los familiares de personas con alzheimer, sino a toda la población. Ahora vivimos muchos más años que en siglos anteriores. En España, la esperanza de vida ha superado los ochenta años, tanto para hombres como para mujeres. Nuestros abuelos ya sabían que hacer ejercicio físico y mantenerse en forma era importante. Pero, ahora, tenemos que concienciar a todo el mundo de que el gimnasio mental es tan importante como el otro. Llegar a viejo con el cerebro mal es algo tremendo, aunque no lleguemos a sufrir alzhéimer, que es lo peor. Hay pruebas con peso científico que demuestran que el ajedrez es un fantástico gimnasio mental. No sé si el mejor, pero sí uno de los mejores.

¿Por qué es tan buen gimnasio mental?
Las dos cosas que primero ataca el alzheimer son la memoria y la concentración. Y son dos de las que más desarrolla el ajedrez. Cuando me di cuenta de eso, comencé a buscar estudios científicos que relacionasen la actividad mental en general y demencia senil. Encontré varios que establecen esa relación inversa: cuanta más actividad cerebral, menos riesgo de demencia senil.

El segundo paso fue buscar estudios que versaran concretamente sobre el ajedrez. Encontré varios y, entre ellos, uno muy convincente, el estudio del Instituto Albert Einstein de Nueva York. En este estudio observaron a 461 personas durante 21 años. Los dividieron en muchos grupos: unos aprendían idiomas, otros a tocar instrumentos musicales, caminaban por el monte, iban al gimnasio, participaban en debates... El grupo que más aumentó la reserva cognitiva fue el que jugó al ajedrez, seguido de los que jugaron al bridge y tercero, los que bailaron. El neurólogo que dirige este equipo de investigación, Verghese, en una entrevista al Washington Post dice casi literalmente: “Pronto nuestro médico de cabecera nos recomendará una partida de ajedrez y un crucigrama cada día, ejercicio físico moderado y una alimentación equilibrada”.

La revista británica Neurocase publicó un artículo en el que explica el caso de un ajedrecista británico que muestra los primeros síntomas de alzheimer de una manera muy incipiente. Sigue siendo autosuficiente, no necesita a una persona que esté todo el tiempo con él. Algunos de los síntomas que muestra son no saber dónde estaban las llaves de casa o, cuando juega al ajedrez, si antes era capaz de calcular con siete jugadas de antelación, ahora solo es capaz de hacerlo con dos o tres. Al cabo de ocho o nueve meses muere por causas ajenas a la enfermedad, en un accidente de tráfico. Su neurólogo pide permiso a la familia para hacerle la autopsia y, cuando le examinan el cerebro, descubren con asombro que sus placas de betamiloide, un termómetro que mide cuánto alzheimer tienes, pertenecía a un enfermo en estado terminal. Se estaba muriendo de alzheimer, pero, hacia al exterior, solo proyectaba síntomas incipientes de la enfermedad.

La hipótesis que surge de ahí es que, por desgracia, no podemos asegurar, ni del ajedrez ni de nada, que prevenga el alzheimer. Pero, si no lo previene, lo retrasa muchísimo. Podemos hablar de 8 o 10 años. Estamos hablando de dar al enfermo mucha calidad de vida, es posible que muera antes de otra cosa, y a su familia o a las personas que vayan a cuidarle, que al final son las que más sufren, les estamos ahorrando un gran sufrimiento. Esta hipótesis la he contrastado con más de 200 neurólogos, he participado en congresos de neurología aprendiendo sobre este tema.

¿Cuánto deberíamos practicar, para retrasar los efectos del alzhéimer?
No se ha llegado a afinar tanto. Por sentido común, dos o tres partidas a la semana. Si es demasiado esporádico, el efecto terapéutico se diluye. Pero tampoco hace falta jugar todo el día. Si hablamos de ajedrez terapéutico, no se debe limitar solo a jugar al ajedrez, implica un cambio en la manera de vivir. La actividad mental, como leer, ver películas o incluso la televisión, puede no ser mala si los programas te hacen pensar.

Lo importante es el concepto: que el gimnasio mental es ahora muy importante. Hay muchos argumentos que lo confirman. Otro: hay poquísimos ajedrecistas de alta competición que hayan fallecido por alzheimer. Entre los ajedrecistas aficionados, creo que hay más de 1 millón de personas que han escuchado mi pregunta: “¿Usted conoce a alguien que, habiendo sido ajedrecista frecuente, aficionado, a lo largo de su vida, haya muerto por alzheimer u otra demencia senil?”. Creo que solo he recibido quince respuestas positivas a lo largo de diez años.

¿Qué beneficios tiene el ajedrez, en general?
Enseña a pensar. Vivimos en un mundo muy acelerado. Los adelantos tecnológicos son buenos, pero nos quitan tiempo para pensar, para pensar antes de tomar decisiones y pensar en las consecuencias de las decisiones que vamos a tomar. La autocrítica es una virtud claramente en desuso, y el ajedrez la desarrolla muchísimo. Si jugamos una partida y tú me ganas, después de felicitarte por haberme ganado, lo primero que voy a hacer es preguntarme por qué he perdido, cuál ha sido mi error y qué debo hacer para no volver a cometerlo. Y eso, como ajedrecista, lo tengo automatizado. Ni siquiera me doy cuenta de que lo estoy pensando.

Si hablamos de los niños, una vez más hay pruebas científicas de sobra para asegurar que aquellos que reciben clases de ajedrez educativo o que juegan al ajedrez desarrollan más su inteligencia en múltiples parámetros, incluida la inteligencia emocional, y mejoran su rendimiento académico, sobre todo en matemáticas y comprensión lectora, que, por término medio, son justo los dos ámbitos donde los niños españoles están fracasando más en el famoso informe PISA. Con estos argumentos, creo que debería estar ya como asignatura o como herramienta pedagógica en horario lectivo, mañana mismo, en todos los colegios del mundo.

¿Y qué opinan los políticos?
El 11 de febrero en el Parlamento español ocurrió un milagro: todos los partidos políticos españoles se pusieron de acuerdo en algo, en apoyar el ajedrez como herramienta educativa. Pero, en España, las competencias en educación están transferidas a las comunidades autónomas. Esa decisión del Parlamento no es vinculante, pero sí es un compromiso político muy fuerte. Sería difícilmente defendible que un partido que haya votado a favor en Madrid, vote en contra en Aragón. De hecho, hay un enorme aumento de la demanda de clases de ajedrez en toda España.

Ahora, la prioridad absoluta es formar a formadores. Que a los docentes de las escuelas se les enseñe el ajedrez suficiente para que ellos lo puedan emplear como herramienta educativa. No hablamos de crear campeones. El objetivo de las clases nunca es crear campeones; es utilizar el ajedrez como herramienta pedagógica. En horario lectivo, el ajedrez debe ayudar al profesor, ser una herramienta profesional.

¿Y se han hecho avances en las comunidades autónomas?
Hay varias comunidades autónomas en las que se están haciendo grandes avances. El Parlamento de Galicia ya ha tomado una decisión similar a la del Parlamento español. En Cataluña, este es el cuarto curso de una experiencia piloto promovida por la Generalitat, que agrupa más de 200 colegios. Paralelamente a esta experiencia, están haciendo un estudio científico comparando los resultados de los niños que reciben clases de ajedrez con un grupo control que no recibe clases de ajedrez. Este estudio ha tenido dos fases: la primera tuvo resultados muy positivos; en la segunda fase ampliaron la muestra y estamos a punto de conocer los resultados. He tenido acceso a la encuesta sobre el grado de satisfacción de los docentes; es muy alto, por encima del 75%. En Euskadi, el Gobierno vasco tiene encima de la mesa un proyecto para empezar el próximo curso. En Andalucía, Podemos va a presentar una propuesta en el Parlamento andaluz. En Castilla La Mancha han impartido ya varios cursos de formación para formadores. El Parlamento canario también tomó la decisión por unanimidad, incluso antes que el español.

¿Y en Aragón?
Hay iniciativas aisladas, pero hasta ahora no ha habido una iniciativa política contundente. Pero sí hay bastantes colegios de Aragón donde se están dando clases de ajedrez o se está utilizando el ajedrez como herramienta educativa, incluso, en alguno, en horario lectivo.

¿A qué público se dirige en sus conferencias?
Me adapto a la audiencia. Puedo dar conferencias como la de Fraga, muy específicas, o puedo dar otras, como la que titulo “Viaje por el fascinante mundo del ajedrez”, donde invito a la audiencia a un viaje supersónico, en un avión, desde el siglo V, cuando se empieza con el ajedrez, hasta el siglo XXII, o sea el futuro; es una conferencia divulgativa, para crear interés. Tengo otra, “El ajedrez enseña a pensar y es muy divertido”, que tiene un enfoque didáctico-pedagógico. 

¿Alguna conferencia le ha sorprendido?
Vuelvo ahora de México y he estado dando 16 conferencias en cinco días a 900 presos en la cárcel de máxima seguridad más importante de México, que se llama Altiplano. Entre mi audiencia estaban los capos más importantes de la droga, secuestros, asesinatos, pandilleros... Ha sido una experiencia muy positiva. Se trataba de inculcarles la idea de que el ajedrez es divertido, cada hora que inviertes jugando al ajedrez en la cárcel va a pasar mucho más rápido que otras. Durante esa hora no vas a estar pensando cómo conseguir drogas o en algo negativo. Y segunda idea: el ajedrez te va a enseñar a pensar en las consecuencias de tus actos antes de cometerlos. Si todos los delincuentes del mundo tuviesen esa capacidad, el nivel de delincuencia descendería mucho. De hecho, en las experiencias que se conocen de cárceles donde se practica ajedrez, el nivel de reincidencia baja.

¿El público más agradecido?
Ahora mismo, mi público favorito son los docentes, los maestros de escuela. En México, con la Fundación Kasparov, hemos formado ya a 7000 docentes. Dirijo un grupo de 14 ponentes que impartimos un seminario de 2 días, 12 horas; más 230 horas por internet.

Cuando empieza el seminario y salgo al escenario, en sus caras veo una mezcla de curiosidad, escepticismo y miedo. Al cabo de unas horas, cuando un colega argentino, especializado en cómo utilizar el ajedrez en clase de matemáticas, les enseña cómo se hace, veo que las caras cambian por completo... Entonces se dan cuenta de que el ajedrez es una herramienta profesional utilísima para ellos. Que existen partes importantes de las matemáticas, aritmética, álgebra o geometría que, si las explicas basándote en el ajedrez, los niños van a estar mucho más atentos y entonces la clase es más eficaz.

Por eso es el público más agradecido. Porque al día siguiente, cuando acabamos con las doce horas, se ponen todos de pie, piden a todo el grupo de ponentes que salga al escenario y nos aplauden muchísimo, porque les acabamos de proporcionar una herramienta profesional.

¿A quién recomienda jugar al ajedrez?
A todo el mundo. Si tengo que precisar, sobre todo a los niños. La mejor manera de prevenir el envejecimiento cerebral es empezar la gimnasia mental desde niño. Aunque desde el punto de vista del retraso del envejecimiento cerebral, estudios científicos demuestran que la edad crítica es la etapa inmediatamente anterior a la vejez, entre los 40 y los 65 años. El ejercicio mental que hagas en ese momento es el que más llena la reserva cognitiva y previene mejor.

El ajedrez es solo para personas inteligentes... ¿un mito?
Totalmente falso. Una cosa es ser un profesional de la maratón y otra, alguien a quien le gusta correr por el campo, por la playa o por la calle. Los dos corren, pero no tiene nada que ver lo que hace uno con lo que hace el otro. Para ser gran maestro o jugador de primera fila mundial, naturalmente que hay que tener algo genético y además entrenar durante muchas horas, muchos años. Para disfrutar del ajedrez o emplearlo como herramienta educativa, basta con saber un poco más que las reglas básicas. Con aprender algo de estrategia, táctica y técnica, cualquier persona de cualquier edad y condición puede disfrutar del ajedrez y que además le sea útil en su vida.

También está científicamente probado que lo que se aprende con el ajedrez es transferible a la vida real, por ejemplo la autocrítica. Un ejemplo extremo: uno de los recuerdos más emocionantes que guardo es la visita a la comunidad Down en Ciudad de México. Estuve jugando partidas rápidas con personas con síndrome de Down, con las que el ajedrez se aplica como terapia desde hace años. Es muy impresionante verlo.

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Otro mito es que el ajedrez es aburrido.
Yo no me he aburrido jamás en mi vida. Llevo 42 años en el ajedrez, los 10 primeros como jugador semiprofesional, los 32 siguientes como periodista y conferenciante... Tampoco pretendo que el ajedrez le guste a todo el mundo, pero si te engancha... Un colega holandés, gran maestro y periodista, Hans Ree, dice: “El ajedrez es tan rico que una sola vida no basta para disfrutarlo entero”.

A los niños que he visitado en el colegio de Fraga les decía que el ajedrez es el mejor videojuego que existe. Se me quedaban mirando pensando que el ajedrez no es un videojuego. Entonces les he preguntado qué pasa cuando un videojuego les gusta mucho y juegan mil veces: “Que nos aburre”, me han respondido.

En ajedrez, cuando has jugado mil partidas, quieres jugar otra mil, y luego otras mil. Porque en ajedrez se cumple lo que decía Sócrates: “Solo sé que no sé nada”. A medida que voy aprendiendo, me voy dando cuenta de lo mucho que me falta por aprender.

¿Hay suficiente promoción del ajedrez?
No. Yo estoy muy preocupado como ciudadano español por el fenómeno que se ha venido llamando “telebasura”, porque la calidad ínfima de este tipo de programas está haciendo un enorme daño a millones de españoles. Y a eso hay que añadirle lo que yo llamaría “la neurosis del fútbol”. A mí me gusta el fútbol como deporte, bien jugado, pero muchas personas, millones diría yo, en el cerebro tienen un balón de fútbol y les cabe muy poco más.  Si sumamos estos dos grupos, hay millones de personas que, cuando van a votar, voten a quien voten, no tienen un criterio para hacerlo. Creo que el ajedrez podría servir de contrapeso; no solo el ajedrez, muchas más cosas. Últimamente estoy intentando incitar a la rebelión de todas las personas que nos dedicamos a algo que tenga que ver con pensar. Creo que nos deberíamos rebelar, porque pensar ya no está de moda.

¿Qué edad es la recomendable para empezar con el ajedrez?
Hasta hace poco tiempo estaba convencido de que la mejor edad para introducir el ajedrez como herramienta educativa en los colegios era en los primeros cursos de primaria, porque existe la teoría de que el pensamiento abstracto no empieza a desarrollarse hasta los 5-6 años. Ahora creo que esa teoría es completamente falsa y que la mejor edad es en preescolar, de 1 a 5 años. No pretendo que un niño de 2 años se ponga a jugar al ajedrez. Lo que sí he comprobado, y se está haciendo en numerosos países, incluida España, es que el ajedrez sirve como herramienta educativa para transmitir los valores apropiados para esas edades, y funciona magníficamente.

Un ejemplo con niños de 3 años: tablero gigante en el suelo, música pegadiza, una letra que enseñe a mover los peones... La profesora invita a los niños a corretear por el tablero y, cuando están familiarizados, va a una de las alumnas le dice: “Eres un peón. Y, como tú eres muy valiente, nunca vas hacia atrás. Pero esta es tu columna, no puedes ir hacia las otras columnas y, además, no puedes moverte siempre que quieras. Tú juega ahora y esperas a que tu compañero juegue, y entonces vuelves a jugar tú”.

Los niños tienen que creer que están jugando, pero les estás enseñando valores esenciales para esa edad: psicomotricidad, geometría elemental, respeto por las normas, por el compañero, control del primer impulso, pensamiento lógico... ¿Qué otra herramienta hay que haga todo esto?

La Directora del Colegio Europeo de Madrid, donde están aplicando el ajedrez como herramienta educativa transversal en infantil y primaria desde 1998, asegura que “no existe ni en infantil ni en primaria una herramienta pedagógica tan poderosa como el ajedrez por el número de interconexiones neuronales que produce”. También dice: “Los ríos y los lagos que hay en el mundo hoy se pueden aprender muy fácilmente por internet, pero internet no te enseña a pensar y el ajedrez, sí”.

¿Es bueno jugar al ajedrez con un ordenador?
Como entrenamiento, está bien. Pero que eso no excluya jugar contra seres humanos, porque cuando juegas con personas tienes el componente de la psicología, y eso es muy importante. Tú puedes sentir cómo piensa el otro.

Jorge Waagensberg, eminente intelectual español, creador de Cosmocaixa, dice: “El ajedrez te enseña a escuchar, tu rival se está expresando y enseñando sus sentimientos con sus jugadas”. No solamente es jugar contra la computadora, ahora utilizamos la informática para analizar posiciones con una exactitud brutal. En mi ordenador, incluso en el teléfono, tengo programas que calculan cientos de jugadas por segundo, pero es muy importante que sepas cuándo tienes que consultar a tu amigo inhumano, que te dice cuál es la mejor jugada en esta posición, y cuándo debes pensar con tu propia cabeza.

Hace años que los ordenadores juegan perfectamente a las damas, tres en raya, backgammon, dominó... ¿Por qué no hay ninguna computadora en el mundo que pueda jugar perfectamente al ajedrez? Porque el número de partidas distintas que pueden jugarse en un tablero de ajedrez es mayor que el número de átomos que hay en el universo entero conocido: el número de átomos es un 1 seguido de ochenta ceros, y el número de partidas es un 1 seguido de ciento veintitrés ceros.

¿Cuál es, para usted, el mejor jugador de ajedrez de la historia?
Es imposible contestar con rigor a esa pregunta, porque en ajedrez, más que en ningún deporte, un campeón ha estudiado profundamente a los demás. En términos absolutos, el mejor sería el campeón actual, el noruego Magnus Carlsen, de 24 años. Pero no existe un termómetro que mida el talento. ¿Cómo podemos saber si Magnus Carlsen tiene más talento que el cubano Capablanca, que fue maravilloso hace 100 años?

Reformulamos la pregunta: ¿qué campeón ha aportado más a la popularidad del ajedrez?
Kasparov, porque es el que se ha preocupado más en que trascienda a todo el mundo.

¿Cuál es la partida más memorable que ha retransmitido como periodista?
La última del duelo de Sevilla Kasparov-Karpov, en el teatro Lope de Vega, 1987. Era un duelo a 24 partidas y no se supo quien iba a ser campeón hasta la última. Yo trabajaba para TVE, hacíamos un programa especial diario durante 2 meses y medio, pero, como la emoción era tan grande, mis jefes en Prado del Rey decidieron retransmitir la última partida entera. Fueron cuatro horas un viernes, pero la partida no terminó, y dos horas más el sábado. Según las estadísticas oficiales de Ecotel, llegamos a tener 13 millones de espectadores viendo ajedrez en España. Desde ese día (y han pasado 28 años) solo tres programas en España han superado los 13 millones de espectadores: la final del Mundial de fútbol que ganó España, cuando el Barça ganó la Copa de Europa y la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.


Entrevista publicada, extractada, en el número 1691 (diciembre 2015) de la revista LA VOZ del Bajo Cinca, a la venta en quioscos, librerías y papelerías de Fraga. También te puedes hacer suscriptor (39 euros al año, + 4% IVA) y cada mes recibirás tu revista, cómodamente en tu casa.

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