M. ÁNGELES ARAGÓN, GINECÓLOGA, y PATRICIA MILLANES, MATRONA
«Hay mucho trabajo, de muchas personas, detrás del diploma del Ministerio por buenas prácticas»
«Hay mucho trabajo, de muchas personas, detrás del diploma del Ministerio por buenas prácticas»
El Ministerio de Sanidad ha concedido al Servicio de Ginecología y Obstetricia del sector sanitario de Barbastro el Diploma de Buenas Prácticas del Sistema Nacional de Salud (SNS), en la convocatoria 2014, por el proyecto de ‘Educación para la salud en mujeres inmigrantes del Bajo Cinca’, y por ‘Buenas prácticas en el Sector Barbastro para disminuir el intervencionismo en el parto’.
El 16 de marzo viajaron a Madrid para participar en la I Jornada de Buenas Prácticas en el SNS, que se celebró en el Ministerio de Sanidad, y recoger el diploma acreditativo. Aunque ellas han recogido el galardón, insisten en que estos diplomas son un reconocimiento al trabajo en equipo desarrollado por los profesionales sanitarios del centro de salud de Fraga y del hospital y sector sanitario de Barbastro.
ENTREVISTA
M. Ángeles Aragón, jefa del servicio de obstetricia y ginecología del Hospital de Barbastro, recogió el diploma de ‘Buenas prácticas en el parto natural’ en el sector sanitario de Barbastro. ¿Qué premia este diploma?
Dra. Aragón. El diploma reconoce las buenas prácticas para disminuir el intervencionismo en la atención al parto normal y potenciar la coordinación con atención primaria. En este proyecto hemos recogido todo el trabajo realizado por las personas que integran el equipo de Materno-Infantil del Hospital de Barbastro durante ocho años: elaboración de protocolos, de vías clínicas, actividades que se han ido actualizando por todo el equipo...
¿Objetivos del proyecto?
Cambiar rutinas que no tienen evidencia científica en la atención al parto normal para disminuir el intervencionismo y el daño que puedes hacer a una mujer, de parto normal, si actúas cuando no tienes que actuar. Por ejemplo: disminuir las episiotomías, el corte que hacemos cuando nacen los bebés. Hace treinta años los médicos estábamos formados en que esta era una rutina para disminuir el porcentaje de prolapsos en la mujer mayor. Se ha visto que no tiene evidencia científica y que no disminuye el riesgo de prolapsos, pero, en cambio, aumenta el riesgo de dolores, de molestias o de hemorragias. Se evita hacer episiotomías. Pero, si es mejor para la mujer y el bebe hacerla, se hace.
¿Y es fácil cambiar estas rutinas?
Parece fácil, pero es complicado aprender a atender los partos de otra forma, menos medicalizada y más expectante, dejando que el parto evolucione espontáneamente y sin hacer el corte. La finalidad no es potenciar el parto natural, sino disminuir el intervencionismo innecesario. Hay que intervenir cuando es necesario. Si la mujer necesita anestesia epidural, que la pida, porque el parto puede ser igual normal y espontáneo. Es un concepto que quiero dejar muy claro: en el hospital las mujeres pueden optar a diferentes alternativas para estar más cómodas. No es mejor madre la que pare sin epidural que la que pare con epidural. A veces, con este tipo de proyectos, sentamos falsas expectativas y a las mujeres las hacemos sentirse con un cierto complejo de inferioridad si no alcanzan ciertos objetivos.
En el caso del hospital es complejo cambiar rutinas, pero todo se puede hacer si eres un poco insistente. Si las rutinas están basadas en evidencias científicas, si tienes un documento del Ministerio de Sanidad que te apoya, y además tienes a alguien (en este caso, yo) que insiste en que tenemos que adaptarnos a las nuevas evidencias, poco a poco se consiguen avances, aunque cueste. Es verdad que cuesta menos aprender una nueva técnica que cambiar una vieja rutina.
¿Con qué otros procedimientos o rutinas se puede evitar el intervencionismo en el parto?
Intentamos inducir el parto solamente cuando es necesario y hay un motivo médico. No hay inducción social a demanda. Todo esto va unido a evitar complicaciones maternas y disminuir la estancia en el hospital. También intentamos disminuir el riesgo de hemorragia obstétrica de mujeres de parto normal. Para eso también hemos cambiado la rutina, con una medicación que evite que la madre sangre en el postparto inmediato. Se ha trabajado con todos los hospitales aragoneses para elaborar un protocolo de hemorragia obstétrica.
¿Y las cesáreas? ¿Se contemplan en este proyecto?
Sí, otro de los objetivos fundamentales que tenemos en el hospital es disminuir el número de cesáreas. Siempre que un parto de bajo riesgo no precisa intervención médica, evoluciona de forma mejor que si el médico interviene innecesariamente. Para disminuir el número de cesáreas hay que llevar un control muy estricto de las causas por las que se hace y, por supuesto, evitar las cesáreas a comodidad de quien esté y que estén indicadas. Una cesárea es una cirugía mayor, no es más seguro parir por cesárea que por vía vaginal. Es verdad que la cesárea salva vidas de la madre y del feto, y es en ese pequeño equilibrio en el que nos tenemos que mover. Hacer las que sean necesarias, pero no más ni menos. El objetivo que nos propone el Ministerio es no pasar de un 20% en la tasa de cesáreas. Nosotros estamos, en estos momentos, en un 18%.
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Patricia Millanes, matrona del Centro de Salud de Fraga, recogió el diploma por el proyecto “Educación para la salud en mujeres inmigrantes del Bajo Cinca”. ¿En qué consiste?
Patricia Millanes. El objetivo es facilitar el control del embarazo y disminuir las interrupciones voluntarias del embarazo. Es un proyecto que iniciamos en la comarca del Bajo Cinca en el año 2001. Lo hicimos en colaboración con otras entidades: la Asociación El Puente/Lo Pont, Cáritas, el Centro de Educación de Adultos... Son entidades a las que habitualmente acuden las mujeres inmigrantes y, desde allí, las derivan al centro de salud. Además de estas asociaciones, en el proyecto estamos involucrados los profesionales que trabajamos en el Centro de Salud y en el Centro de Especialidades, sobre todo las enfermeras de ginecología, que se han encargado de recopilar todos los datos. Es un proyecto que presentamos a la Red Aragonesa de Proyectos de Promoción de la Salud, a la que ha pertenecido durante 12 años. Hemos trabajado para disminuir desigualdades entre la población inmigrante y la población autóctona y conseguir un buen control del embarazo y disminuir las interrupciones.
¿Por qué se decidió impulsar este proyecto?
Este proyecto surge por unas necesidades detectadas. En el año 2001 empiezan a aparecer mujeres inmigrantes en las consultas. Observamos que son mujeres que suelen acudir tarde a las primeras visitas del embarazo, algunas no se controlan, detectamos alteraciones alimentarias. Conforme va cambiando el tipo de población inmigrante van cambiando sus necesidades. En 2001-2002 eran fundamentalmente mujeres magrebíes, se va estabilizando su número y empieza a aumentar el de mujeres de Europa del Este, y aquí comenzamos a ver un aumento de enfermedades de transmisión sexual, gestantes adolescentes no escolarizadas y, sobre todo, es una población que después del parto desaparece y no acude a las visitas preventivas postparto, que las matronas de atención primaria consideramos muy importantes para poder poner medidas de planificación familiar posteriores.
¿Qué porcentaje de mujeres inmigrantes atienden?
En el año 2001, un 12-13 % de las mujeres que acudían a las consultas de embarazo eran inmigrantes. En el año 2014 esa cifra era del 47%. De este 47%, alrededor de un 60% proceden de Rumanía y Bulgaria. Es una realidad y algo hay que hacer.
¿Y qué se hace?
Uno de los objetivos que nos planteamos en el proyecto era conseguir que vinieran pronto a las consultas de embarazo para que puedan llevar el mismo control que las mujeres no inmigrantes. Les informamos, a través de sesiones formativas y de material editado, que la matrona va a ser la persona facilitadora de este control. Es abrir puertas, facilitar el acceso a las mujeres. Gracias a la asociación El Puente/Lo Pont, hemos traducido gran cantidad de material informativo que nos va a permitir darles consejos sobre alimentación, dietas, consejos de autocuidado durante el embarazo... para que puedan recibir la misma información que las mujeres que no tienen la barrera del idioma. Intentamos que haya una buena cumplimentación de tratamientos, desde las consultas de obstetricia o la matrona, evitando que la mujer tenga que ir a su médico de cabecera a que les paute el tratamiento. Y, sobre todo, intentamos hacer un esfuerzo grande en que después del parto acudan a las visitas postparto, que no se nos pierdan. Al principio, prácticamente el 50% de mujeres inmigrantes no acudían a la visita postparto y hoy estamos en un 10%. De este 10%, la gran mayoría son mujeres que han cambiado de comunidad autónoma a lo largo del embarazo. En esos casos, no sabemos cómo acaban.
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Este es un fragmento de la entrevista que publicamos íntegramente en el número 1683 (abril 2015) de la revista LA VOZ del Bajo Cinca, a la venta en quioscos, librerías y papelerías de Fraga. También te puedes hacer suscriptor (39 euros al año, + 4% IVA) y cada mes recibirás tu revista, cómodamente en tu casa.

