PEDRO GARCÍA AGUADO Y FRANCISCO CASTAÑO MENA, EDUCADORES
«Aprender a educar; educar para prevenir»
«Aprender a educar; educar para prevenir»
El tema, los ponentes, tenían gancho. Pero la respuesta superó las expectativas más optimistas. Más de 900 alumnos de secundaria y bachillerato, con sus tutores, y entre 1700 y 1800 personas, de todas las edades, asistieron a las dos conferencias organizadas por la asociación Sabina Blanca y la Mesa del Pacto Social Contra la Droga con los impulsores del proyecto Aprender a Educar.
ENTREVISTA
Uno, Pedro García Aguado, hace de "hermano mayor" en televisión, en el programa que emite Cuatro; el otro, Francisco Castaño Mena, profesor de secundaria, en las aulas. Ambos, en diferentes ámbitos, tenían experiencia de trabajo con chavales conflictivos. Se conocieron, antes incluso del programa de TV, hubo feeling, y el 29 de julio de 2012 impartían juntos la primera conferencia, en Ejea de los Caballeros, de donde procede Francisco. Así nació el proyecto Aprender a Educar.
Hay que aprender a educar... ¿porque no sabemos cómo hacerlo?
FRANCISCO CASTAÑO. Nos formamos en muchas cosas, como las nuevas tecnologías, pero para ser padre no te formas en nada. La sociedad ha cambiado pero se intenta educar con los valores de antes. Otras veces piensas: "Como a mi me faltó esto, que a mi hijo no le falte de nada". Y te das cuenta de que todos los malos comportamientos, porque no son malos chavales, vienen precedidos de una educación inadecuada. Aprender a Educar nace con la intención de decir a los padres que eduquen bien, poniendo normas, límites, comunicándose con sus hijos. Así, en la adolescencia, no tendrán unos problemas tan graves como los que vemos ahora.
PEDRO GARCÍA AGUADO. Con en el programa Aprender a Educar queremos evitar estos comportamientos tan tiránicos de violencia filio-parental que están ocurriendo y que cada vez van más en aumento. Entendemos que este comportamiento, si no hay una patología, es por un problema educativo. Es que no sabemos poner normas, no sabemos poner límites, no sabemos decir que no, nos cuesta mucho, a ver si nuestros hijos se van a traumatizar... Y es mentira. Los hijos crecen más seguros cuando ven que sus referentes saben poner límites, estén juntos, estén divorciados, sean monoparentales o sean del mismo sexo...
¿Hay muchos casos como los que vemos en televisión?
FRANCISCO. Según la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental, hay 400.000 familias en España en las que los hijos maltratan a sus padres, física o verbalmente. Lo importante para evitar esta situación es educar bien. La primera parte es cosa de los padres. Si los padres lo hacemos medianamente bien, nuestros hijos no generarán estos problemas cuando lleguen a la adolescencia. Porque esto no se genera en la adolescencia, igual que el fracaso escolar. Los problemas se van generando de los 0 a 12 años, lo que ocurre es que en esas edades los vas manejando. Pero en la adolescencia, cuando llega la revolución hormonal, el posicionamiento y empieza el juicio crítico, es cuando lo que no se ha hecho bien sale a la luz. No es lo mismo una rabieta en un niño de 3 años que en uno de 16. Y lo que tienen los chicos de Hermano Mayor no son más que rabietas porque no consiguen lo que quieren.
¿Cuál es el objetivo de la conferencia dirigida a los padres?
FRANCISCO. La conferencia es la primera parte, la sensibilización. Quizá no aprendan, pero los padres se marchan pensando que tienen que hacer algo, que si no quieren tener problemas tienen que hacerlo bien. Y si hay problemas, además de trabajar con el chaval, los padres también tienen que cambiar. La segunda parte es la prevención, que es lo que ofrecemos con el libro y con los talleres.
¿Qué encontraremos en el libro Aprender a Educar?
FRANCISCO. El libro es una transcripción de la conferencia, con más pautas, por supuesto. Y después tenemos la web, aprenderaeducar.org, donde ofrecemos talleres online y talleres presenciales en nuestro centro de Barcelona. Todo enfocado a lo mismo, a enseñar a educar. Y el tercer paso es actuar. Si tenemos un caso con un trastorno, trabajamos en él. Cuando nos traen un chaval al centro, lo primero que trabajamos es la forma de educar de los padres: vamos a poner normas, a comunicarnos; y a partir de allí, cuando los padres cambian, el chaval ipso facto cambia, a no ser que padezca alguna psicopatía (son muy pocos) o exista un problema de adicción a las drogas.
Estos comportamientos ¿están asociados a la adicción a las drogas?
FRANCISCO. Adicción no es lo mismo que consumo. La adicción es una enfermedad y hay que tratarla como tal. Tiene un componente genético, hay factores psicológicos, fisiológicos. Muchas personas consumen sin ser adictas. Todos van a flirtear con las drogas, todos van a probar. Los chicos que no se educan bien, con fracaso escolar, baja autoestima, que intentan destacar de alguna manera (son los tontos, los vagos, los graciosos, algunos se deprimen, sufren bullying...), acaban juntándose con los que son como ellos y esto hace que tengan menos conciencia de riesgo, tienen que demostrar que son como los demás. ¿Y cómo lo hacen? Probando antes, consumiendo más...
Lo más importante para prevenir es...
FRANCISCO. El mayor factor de prevención en el consumo es la educación, en cómo lo hagan los padres, la comunicación, poner normas y límites, el posicionamiento ante el consumo. Estamos en una sociedad muy permisiva, se puede beber y se puede consumir, y parece normal. A mí no me lo parece. Los padres deberían decirle a su hijo que no puede probar ni alcohol ni marihuana ni nada.
PEDRO GARCÍA AGUADO:
«Seré toxicómano toda la vida, y mi historia sí sirve, porque ayuda a los chavales a darse cuenta de lo que se sufre cuando te estás drogando».
¿Cómo se desarrolla una conferencia dirigida a padres?
FRANCISCO. Es una conferencia muy dinámica. Primero analizamos cómo ha cambiado la sociedad y cómo ha cambiado el sector educativo. Luego hablamos de tipos de padres, ponemos un caso práctico y vemos las reacciones de los padres con el hijo, para que cada uno se dé cuenta de cómo es. Y qué consecuencias tiene reaccionar como padre autoritario, como padre permisivo... Hablamos de cómo poner normas y límites, consecuencias, recompensas. Y luego nos vamos a la educación en valores y hacemos un recorrido por el fracaso escolar y la relación entre familia y escuela. Explicamos anécdotas que nos pasan a nosotros, en el instituto, en el despacho, con nuestros propios hijos. Y ves que la gente asiente con la cabeza. Y ríen, lloran...
¿Y cuál es el enfoque en una conferencia dirigida a los chavales?
PEDRO. Con los chavales se trata de un mensaje de concienciación de riesgo, sobre el peligro que puede tener el uso y abuso de ciertas sustancias. Yo les cuento mi historia personal. No es una charla técnica, es una charla de vivencias, con la que les llegas al corazón. Muchos se han ido llorando, muchos se han ido dándose cuenta de cosas, no solo del riesgo que tiene el consumo, sino de cómo tratar a los padres, cómo cuidar los afectos, cómo todas las decisiones que van a tomar durante la adolescencia pueden marcar el resto de su vida...
Y al final es mandarles un mensaje: chavales, la verdad está ahí fuera, las drogas van a estar ahí siempre; vosotros tenéis que decidir qué hacéis. En la conferencia había chavales de 12, 13, 14 años, chavales que todavía no han decidido si toman o no. En España la edad de inicio en el alcohol son los 13 años. Con 13 años el cerebro no está formado y puede tener consecuencias muy desagradables.
Yo les cuento que, estando en lo más alto del deporte, me sentía un fracasado, y eso lo hicieron las drogas, el consumo de alcohol y otras sustancias de forma abusiva los fines de semana. Les he dado herramientas para que se quieran más, para que se sientan mejor consigo mismos y, sobre todo, que esto les ayude en el momento de tener que decidir, que si quieren tomar alcohol o tomar drogas, que lo hagan a partir de los 18, los 20 años, que el cerebro ya está formado. Porque todo lo que hagan antes va a ser perjudicial y les va a afectar mucho, va a hacer que la etapa más bonita, como puede ser la adolescencia, se convierta en un infierno.
¿La televisión ayuda a sensibilizar sobre el problema?
PEDRO. El programa de televisión ha hecho que sea un problema más visible, que la gente no tenga miedo a admitir que tiene un tirano dentro de casa. Pero no lo tengo con 18 años, lo tengo con 12, con 7... ¿Qué puedo hacer? No sé hacerme con mi hijo, no sé ponerle normas... La tele ha sacado a la luz un problema que estaba existiendo y, sobre todo, ayuda a no banalizarlo y no estigmatizarlo; todo lo contrario. Les decimos que tiene solución. Pero vamos a ver cómo le damos solución y, sobre todo, cómo podemos evitarlo.
¿Llega mejor el mensaje si lo explica alguien que ha vivido el problema en primera persona?
PEDRO. Todos sumamos. El profesor, el psicólogo, el policía, yo que lo he vivido... todos sumamos. Tengo una crítica hacia esa corriente de técnicos, especialistas en prevención, que dicen que las historias de extoxicómanos no sirven. ¡Que me perdonen! No soy un extoxicómano, seré toxicómano toda la vida y mi historia sí sirve, porque les ayuda a darse cuenta de lo que sufre uno cuando te estás drogando. Y que lo que es tan divertido para ellos, para mí no lo era, y para muchos ya no es tan divertido. Y esto lo tienen que oír de una persona que ha pasado por eso. Sumado a los técnicos, a los psicólogos, a los educadores... Porque toda esa amalgama de mensajes es lo que va a hacerles decidir "si tomo o no tomo". Y si tomo, por qué lo hago. Y si tomo antes de los 18, los riesgos que voy a tener. Todos tenemos mucho qué decir.
El suyo... ¿es un trabajo gratificante o desesperante?
FRANCISCO. Yo siempre digo que no hay nada mejor que ganarse la vida ayudando a personas. En las conferencias, cuando estoy firmando un libro, siempre me gusta preguntar si les ha gustado y te gratifica ver la reacción de la gente. Cuando estás ayudando a un chico que se porta mal, que viene al despacho con la sonrisa impostada, ya sabes que no está presente; pero hay chicos que vienen con la cara relajada, y ves que están bien. Es gratificante.
¿Con qué colectivo es más gratificante trabajar: adolescentes o padres?
PEDRO. Con todos. Lo gratificante es que la gente escuche, que seamos lo suficientemente humildes como para darnos cuenta de que hay cosas que no nos están saliendo bien. Que por eso no somos peores padres, porque todos educamos a nuestros hijos de la mejor manera que sabemos. Y lo de esta mañana en Fraga con los chavales... Es maravilloso que más de 900 chavales estén callados, escuchándote... Y, sobre todo, que no les estaba diciendo "no os droguéis"; les estaba diciendo que de 12 a 17 años su cerebro y su forma de relacionarse depende de esto, esto y esto. Yo metí la pata, y al meter la pata, perdí lo que era la juventud, la alegría, el éxito... Todos se quedan mirándote, todos querían preguntar... Al menos no se puede decir que la juventud está echada a perder, la juventud quiere saber y quiere que nos acerquemos a ellos hablando en su lengua, dejándonos de tecnicismos, y más desde el corazón.
Entrevista publicada en La Voz nº 1679, de 15 de diciembre de 2014.

