Fraga en el caso de los Pastorells (1)

En las primeras décadas del siglo XIV, en Francia deambulaban numerosos mendigos y soldados en paro. Desde el rey al último peón anhelaban una nueva cruzada europea para solucionar la pobreza y mendicidad, o sea, se planteaban la solución de la crisis económica y religiosa, no en la producción agrícola y la tolerancia a las diferencias, sino en la rapiña y la eliminación de las minorías religiosas.
La muerte del rey de Francia y un pasajero vacío de poder, así como el reclamo que sintieron los franceses a la propuesta de la Corona de Aragón de organizar un ejército contra el reino de Granada, produjo el efecto deseado. Ingentes masas de franceses pobres y mal armadas - que se hicieron llamar los Pastorells o Pastorellos-, aleccionados por un iluminado del momento, cruzaron los Pirineos. Su propósito era el de unirse al ejército que había de comandar el infante Alfonso, primogénito del rey Jaime II de Aragón. Tal ejército había de llegar a Granada pasando por Valencia y Murcia.

Los Pastorells se constituyeron en enormes grupos sin jefe alguno de ellos, que surgió casi espontáneamente como respuesta al fracaso de la expedición de la séptima cruzada a Tierra Santa. Este nuevo y fervoroso movimiento social avanzaba hacia la península Ibérica, imbuido de la nueva doctrina que quería reimplantar el reino de Dios eliminando infieles. Naturalmente que se cimentó también en lo material y se vendió la idea, entre los Pastorells, que se podía repartir la riqueza de forma igualitaria. Es decir, siguiendo la tendencia de la época, pensaban en términos de cruzada, pero usurpando riquezas. Perseguidos inicialmente en Francia, cobraron fuerza cuando el rey de la corona de Aragón publicó una campaña hacia los moros de Granada. Era la cruzada que esperaban.

Los Pastorells entraron en Aragón por la cabecera del Cinca, atravesando los valles de Broto y de Ainsa. Al parecer, pernoctaron y se concentraron en esta última localidad en la noche del primero de julio de 1320. Su número sobrepasó los 4000 cristianos, entre hombres y mujeres. El día 3 del mismo mes, descendieron siguiendo la ruta del río Cinca hasta la localidad de Monclús, localidad hoy en despoblado en ruinas junto al río. En esta localidad ribagorzana saquearon la numerosa aljama. Los judíos de Monclús, que constituía la mayoría de la población, se refugiaron en el castillo del lugar, sin éxito. No pudieron evitar la sangrienta matanza de adultos residentes en Monclús, que no aceptaron las aguas bautismales en el nombre de Cristo. Al parecer, los más pequeños fueron bautizados a la fuerza e integrados en familias cristianas de acogida. El Cinca se bañaba con sangre excusándose en la fe.

Siguiendo el río Cinca, pasaron por Mediona, Escamilla, Abizanda y Naval, donde en esta localidad saquearon la morería. En Naval no hubo matanzas, posiblemente porque los moros del lugar se encerraron en el castillo, lugar muy seguro. Los Pastorells llegaron a Barbastro, pasando por Enate, el 4 de julio; pero su número ya se había reducido a unos 3000. Las autoridades y la población barbastrense estaban ya alertadas del avance de tales hordas, y se aprestaron a detener y disipar los intentos de aquellos aventureros.

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