AMADEO GARÍ SARRAU, nadador
«Travesía Mallorca-Menorca a nado, reto conseguido»
«Travesía Mallorca-Menorca a nado, reto conseguido»
Uno de los retos de Amadeo Garí para el verano de 2014 era realizar a nado la travesía entre Mallorca y Menorca. Y el día 3 de agosto lo cumplió. Pero no ha sido solo un reto personal, también ha sido un reto solidario, ya que esta travesía se ha organizado para recaudar fondos para la ONG Papallupas, cuyo objetivo es mejorar el estado físico y mental de niños y personas mayores ingresadas en hospitales y centros sociosanitarios, y de personas con enfermedades mentales.
ENTREVISTA
¿Cómo ha sido el verano de Amadeo Garí?
En el mes de junio hice la primera travesía del verano a mar abierto, entre la isla de Tabarca y Alicante; un total de 22 km que nadé en 6 horas. Fue un test para saber si a partir de la sexta hora tendríamos aguante para continuar nadando. La prueba tenía carácter competitivo y se hizo un poco dura, por el ritmo de la prueba y por conocer que las pruebas de larga distancia empiezan al kilómetro 15, hay que guardar fuerzas... Pero el gran reto del verano, sobre todo por su carácter solidario, ha sido la travesía Mallorca - Menorca.
¿Cuándo ha realizado esta travesía?
El día 1 de agosto llegamos a Mallorca sin saber todavía el día que nadaríamos. A través de internet y de consultas a meteorólogos, vimos que el mejor día era el 3 de agosto. Ese día nos levantamos a las 3 de la mañana y a las 5 nos tiramos al mar. Desde Cala Ratjada hasta Cala En Bosch, un total de 40 km que recorrimos en unas catorce horas.
¿Cómo se llevan 14 horas nadando?
Por extraño que parezca, fueron fáciles de llevar. La gran ventaja es el trabajo en equipo. El recorrido lo hicimos 17 personas y nos acompañaban tres barcas. Nadamos en tres grupos, dos de siete personas y un grupo con tres integrantes. Nosotros éramos un equipo de 7 personas muy compenetradas, porque nos conocemos de muchas travesías. Entre los siete nos íbamos animando. Era un trabajo en equipo y todos teníamos que llegar. A algunos les costaba un poco más, pero era cuestión de apoyarnos para mantener el ritmo.
¿Y el estado del mar?
En los primeros kilómetros la mar estaba en contra, pero después la tuvimos a favor. En los últimos diez kilómetros el mar era lateral y nos impedía ir rectos hacía donde teníamos que ir. Pero realmente fue fácil por el trabajo en equipo.
¿Cómo se alimenta un nadador durante catorce horas en el agua?
Cada 30 o 35 minutos realizamos el avituallamiento. Es muy importante beber agua para mantener la hidratación. Al estar tantas horas en contacto con la sal, tienes la boca muy salada y necesitas agua dulce y la sensación de dulzor, de lo contrario acabas con las mucosas perjudicadas. Te pica la boca, la lengua, la nariz. Por eso tomamos frutos secos, plátanos, nocilla, miel... Los alimentos muy dulces compensan el sabor de la sal.
¿Qué vieron durante su travesía a nado?
Solo vimos agua. Teníamos algo de pánico a las medusas, porque había una plaga en las islas. La gran suerte fue que estaban en la parte sur y no en nuestro recorrido. Salimos a las cinco de la mañana en plena noche, no se veía nada. Estuvimos nadando mucho rato con la única guía de una lucecita verde parpadeante que llevábamos en el gorro.
Del trayecto, ¿qué le quedó grabado?
Hay varias imágenes muy interesantes. Una es la salida del sol, cuando estábamos a unos 7 km de la costa. Otra es sobre el km 25, cuando no ves ni Mallorca ni Menorca, solo ves agua. Y al final, cuando ya ves el faro y Menorca, pero todavía faltan 10 km; piensas que está cerca, pero aún falta un trozo. Uno de los mejores puntos es cuando faltan 20 metros para llegar, ese momento en el que, después de 14 horas, ves tierra. Ahora ya está. Durante el trayecto ves todo tipo de tonalidades de azul, desde que sale el sol hasta las siete de la tarde, cuando lo llevábamos a nuestras espaldas. La mejor tonalidad de azul es cuando ya te acercas a tierra y estás a punto de tocarla. Faltan dos metros, un metro, llegas, te pones de pie en las rocas de Menorca y dices '¡Ya está!' Yo entonces me tiré de espaldas, porque lo había conseguido.
¿Qué sintió cuando llegó a Menorca?
Mucha alegría, parecida a la llegada del Estrecho de Gibraltar, la misma sensación. Cruzar el Estrecho fue un reto personal. La travesía Mallorca - Menorca también ha sido un reto personal, pero además ha sido un reto solidario, destinado a recoger dinero para la ONG Pallapupas, lo que te proporciona una alegría especial.
¿Diferencias entre cruzar el Estrecho de Gibraltar y nadar de Mallorca a Menorca?
La gran diferencia es que sabíamos que la distancia se doblaría, lo que implicaba el doble de tiempo en el mar. En tantas horas desconoces cómo puede afectar el mar, las corrientes, los mareos. En común, lo mismo que el año pasado, es una travesía en equipo, en el que todos nadan con el mismo objetivo... llegar.
¿Han necesitado más preparación que para cruzar el Estrecho?
Sí, porque en esta travesía había otro factor en juego: la cabeza. Eran muchas horas en el agua. En el estrecho estuve cuatro horas y aquí han sido catorce. Ha sido más preparación mental que física. Pero el tema mental estaba solventando al 100% con el equipo. Nos conocemos todos, hemos ido entrenando y vimos que podíamos conseguirlo.
¿Qué destacaría de la travesía?
Este reto tampoco se hubiera podido hacer sin la gente del avituallamiento, que han estado muy pendientes de nosotros. Teníamos dos personas, pero a poco más de un km de la salida, una tuvo que regresar porque se había mareado. Tuvimos suerte de que Camino, la otra avitualladora, estuvo al pie del cañón durante toda la travesía, catorce horas encima de la barca avituallando a todo el mundo. Fue duro para ella y también para la persona que conducía la barca, catorce horas a ritmo de nadador. Y no nos podía dejar.
¿Cómo se financian estas travesías?
Entre todos los participantes hemos cubierto los gastos de la travesía. El dinero recaudado por esta iniciativa ha ido directa e íntegramente a la ONG Papallupas. Por esta razón todos los ingresos se hacen a través de www.travessiasolidaria.cat o www.travesiasolidaria.com.
Esta travesía ¿se había realizado anteriormente?
Que nosotros sepamos la han realizado doce personas. Y ahora han sido 17 personas de golpe. Yo me quedo con que soy el primer aragonés que lo ha conseguido. En el Estrecho de Gibraltar no pude ser el primero, porque en 2012 lo hicieron desde Zaragoza.
¿Qué proyectos tiene pendientes?
En octubre nos queda La Bocaina, Fuerteventura-Lanzarote, 15 km. Aunque la distancia es más corta, se trata de una prueba competitiva y, de los 15 km, cinco son contracorriente. No sabemos el tiempo que nos puede costar. Habrá alrededor de 300 nadadores y aquí no hay amigos (bromea).
¿Y para el próximo verano: cuál es el reto?
Cuando acabemos la temporada valoraremos las opciones. Nunca he tenido la intención de, en menos de tres años, nadar 40 km a mar abierto. Este es el tercer verano que nado en travesías a larga distancia en mar abierto. El primer año comencé a nadar, el segundo hice la travesía del Estrecho de Gibraltar y el tercer verano he hecho la travesía de Mallorca a Menorca. Pero en la cabeza está la batalla de Rande en Vigo (27 km) y la travesía Illes Medes-Illes Formigues (22,5 km) con www.nedaelmon.com
Brazadas solidarias
La iniciativa solidaria de la ONG Pallapupas lleva por lema "Una braçada, un somriure" (Una brazada, una sonrisa). El objetivo es recaudar dinero: conseguir 15.000 euros para realizar visitas terapéuticas a niños y ancianos ingresados en hospitales, conseguir su sonrisa y, por un momento, hacerles más fácil su estancia en el hospital. Esta iniciativa cuenta con el apoyo del futbolista del FC Barcelona Andrés Iniesta. Hasta el momento la iniciativa ha recogido 6.563 euros, pero se puede colaborar hasta final de año a través de la página web: www.elmeugradesorra.org/es/reto/3699/una-bracada-un-somriure/
Entrevista publicada en La Voz nº 1672, de 1 de septiembre de 2014

