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Expulsión de los moriscos

Esta primavera - verano se cumplen los 400 años de la dramática expulsión de los moriscos de Cataluña y Aragón. Muchos de estos expulsados bajaron en barcas por el río Ebro hasta el puerto de los Alfacs, donde fueron embarcados en galeras y abandonados en las costas africanas de Algeria y Túnez. El primer embarque en Alfacs tuvo lugar el 15 de junio de 1610, con los moriscos de Lleida, Aitona, Seròs, Fraga (64 familias/304 personas) y Mequinenza (49 familias/265 personas). Después se hicieron embarques con el resto de moriscos aragoneses y catalanes.


Ahora, coincidiendo exactamente con los 400 años del primer embarque, un grupo de amigos de Deltebre, San Carles de la Ràpita y Poble Nou del Delta, han decidido revivir el descenso por el Segre, Cinca y Ebro en barcas, comiendo, vistiendo y acampando en las orillas del río, tal y como hicieron entonces. Polet (Josep Bertomeu) y sus compañeros (Rafa Balagué, Josep Riba, Joan Lluis Sabaté y Lluc Carles Reverté) están siguiendo el calendario de la expulsión decretada por Felipe III. El 29 de mayo salieron de Lleida; el 2 de junio, de Fraga, y el 3, de Mequinenza, desde donde siguieron bajando por el río Ebro hasta la llegada al puerto de Alfacs, prevista para el 15 de junio. Allí embarcarán en unos veleros, a modo de galeras, para recrear la simbólica huida hacia costas africanas.

 


Polet (un payés frustrado interesado por la historia del Delta del Ebro, según se describe) decidió emprender esta recreación después de ver el poco interés por parte de las administraciones en recordar un evento tan importante como este, ya que en total se embarcaron a más de 100.000 moriscos hacia las costas de África. “Ha habido una gran presión a la hora de interpretar este hecho histórico, como si simplemente se hubiera expulsado a unos moros. En realidad se expulsó a la gente autóctona que habitaba aquí cuando llegó la conquista cristiana. Eran ellos los que dominaban las técnicas de riego, las técnicas agrícolas y la artesanía”.


Cuando Rafa se unió a la iniciativa decidió convertirla en un evento “potente”. Entre el 15 de junio y el 15 de septiembre, en San Carlos de la Rápita se montará el campamento en el mismo lugar donde lo estuvo hace 400 años, que ahora es una zona peatonal. Todos los viernes, sábados y domingos, el campamento será el punto de encuentro para actuaciones musicales, talleres, charlas o la presentación de un libro. El ayuntamiento de San Carlos de la Rápita acoge una exposición de pinturas sobre la expulsión, el Centro Excursionista ha organizado una visita guiada a las Torres del Moro, los gigantes interpretarán músicas moras y diferentes asociaciones colaborarán con actividades que se realizarán en el campamento. “Queremos que la gente se acerque al campamento, si quieren pueden acampar con nosotros, y conocer la forma de vida y lo que sucedió hace 400 años”. Todos estos actos los han organizado de manera voluntaria, con la colaboración de diversas asociaciones de San Carles de la Rápita.

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