Acuerdos de mediación en Aragón: ¿Qué valor tienen?

COLABORACIÓN DE A&A ABOGADOS

Los acuerdos alcanzados a través de la mediación en Aragón tienen absoluta validez jurídica con respecto a los cónyuges que firmaron el acta final.

La mediación matrimonial fue introducida por la Ley del 2005, modificativa del Código Civil en materia de divorcio y aunque su utilización no se ha vuelto extensiva, es evidente que se va produciendo cada vez más, un aumento de parejas que deciden someterse a este procedimiento voluntario para alcanzar acuerdos con la ayuda de un tercero llamado mediador.

Este no resuelve las controversias de los cónyuges, sino simplemente da pautas y recomendaciones y extiende un puente que facilite que los propios esposos alcancen acuerdos.

Los pactos así conseguidos son recogidos en el acta final y debidamente documentados tienen eficacia entre las partes.

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¿CUÁL ES EL ALCANCE DE LOS ACUERDOS?

Los acuerdos alcanzados tienen absoluta eficacia jurídica ante los Tribunales Aragoneses, vinculan a las partes y pueden y deben ser exportados al Pacto de Relaciones Familiares, integrándose en el mismo, pero puede darse la situación contraria, en la que solamente se respeten los acuerdos alcanzados en mediación y no se incluyan en el convenio regulador.

En este supuesto, tendrán igualmente, absoluta validez jurídica, ya que los mismos son considerados como contratos de familia muy similares a los convenios reguladores firmados pero no ratificados judicialmente, los capítulos matrimoniales o los pactos privados de separación de los cónyuges.

Los acuerdos obtenidos en mediación desplegarán su eficacia jurídica, tanto en el divorcio de mutuo acuerdo como en el contencioso.

Normalmente, se trata de negocios jurídicos que podríamos llamar reforzados en cuanto a su obligatoriedad y de carácter vinculante para los firmantes que se han desarrollado de forma voluntaria en absoluta situación de igualdad de las partes, ya que contarán siempre con información y asesoramiento jurídico individual suficiente.

Si el proceso de mediación es técnicamente correcto, los acuerdos alcanzados tendrán una alta relevancia para la decisión que adopte el Juez sobre las medidas a tomar.
Si una de las partes desease apartarse de lo convenido en su momento en el acta final, deberá demostrar que ha habido un cambio esencial en las circunstancias de forma posterior al proceso de mediación, que le permita oponerse a lo allí pactado.

El mediador no obliga a firmar ningún tipo de acuerdos y solamente los facilita si los cónyuges quieren llegar voluntariamente a estos.

En un proceso de mediación, cada uno de los esposos está asesorado legalmente por su abogado, limitándose el mediador a tender puentes que faciliten la consecución de acuerdos, sin embargo, durante el mismo podrían hipotéticamente aceptarse pactos ilegales o que puedan perjudicar seriamente a una de las partes, los cuales deberán ser siempre advertidos por el abogado que asesore a cada cónyuge.

El mediador, salvo que sea letrado, no tiene porqué poseer conocimientos jurídicos en profundidad, aunque sí puede tener nociones más o menos parcas o extensas relativas al mundo del derecho matrimonial.

Cuando un acuerdo es ilícito o ilegal, nunca obtendrá la aprobación judicial, por lo cual y a efectos de no perder el tiempo y el dinero por los costes que tiene el mediador, siempre será necesario asegurarse de que lo convenido es acorde con las normas del ordenamiento jurídico español.

El abogado no solamente debe encargarse de la redacción de estos acuerdos, sino que tiene que ser pieza clave en el proceso de mediación a través de su asesoramiento, ya que cada uno de los cónyuges debe conocer siempre cual es el alcance jurídico de sus propias decisiones y no incurrir en errores de nefastas consecuencias.

Alberto Andrio Espina, Letrado del REICAZ

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