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    La rueda de la fortuna

    Está todo muy revuelto: la economía, las finanzas (bancos y cajas), el trabajo, la educación,…la política (algunos partidos con sus líos internos o con las alianzas) y hasta el sindicalismo, pues se habla de una fusión entre UGT y CCOO. Nada nuevo, pero sí sorprendente, pues hasta hace poco, no mucho, todo estaba bien, pero resulta que desde el 22 M (y con la excusa de la reforma laboral), y más concretamente desde el 8 S, todo se está alterando. Parece extraño, pero los cambios de gobierno en comunidades y ayuntamientos han acabado con la calma y traído el alboroto. Es como si, con la llegada del PP, hubieran aparecido los problemas y las deudas (¡que antes no había!), y para reflejar el descontento hay que salir a la calle. La hipocresía es habitual en el ser humano, pero lo es más en tanto en cuanto no se afrontan los problemas con claridad y por derecho, es decir, de frente, llamando al pan, pan, y al vino, vino, sin subterfugios ni eufemismos.
    En España hay casi tres millones de afiliados a los sindicatos, de los que 2’4 millones pertenecen a Unión General de Trabajadores y a Comisiones Obreras, y la suma de ambos equivale al 16% de los trabajadores en activo. Según fuentes sindicales europeas, CCOO ha crecido un 19’3% en el periodo 2003-2008, hasta casi 1’2 millones de afiliados. Esto es, que la octava parte de los trabajadores españoles (representados en estas dos centrales sindicales) se llevaron la nada despreciable cifra de 16 millones de euros en 2010. Y ahora, cuando el país se encuentra en una situación crítica y se pide ‘arrimar el hombro’ y por la vía legal (trabajar dos horas más en el caso de los profesores), se pone el grito en el cielo y hay que manifestarse.
    Lo grave de la cuestión no es que ahora se manifiesten; lo grave es que cuando se perdían 1000 puestos de trabajo diarios ninguno de ellos (UGT y CCOO) dijeron ‘esta boca es mía’; se quedaron callados como p…, escondidos en la madriguera; no era el momento, pues tenían el ‘buche’ lleno.
    Aun y con todo, ya en Roma, se pedía que, como la mujer del César, no solo se debe ser honrado sino parecerlo, y esto sí que no lo son –o al menos no lo parecen- los dos sindicatos mayoritarios. Pero, parafraseando a Quevedo con su “ande yo caliente y ríase la gente”, es lo que han hecho Fernández Toxo y Méndez: andar calientes y reírse (con mucha ‘pasta’, en las islas Madeira y riendo las gracias a Rodríguez). Lo que ocurre es que la rueda de la fortuna está girando y puede que la aguja marque “perder” cuando les toque tirar. Algo que es muy distinto a lo que ahora está pasando con el “todos pierden”, cuando los sindicatos decidieron estar junto al Gobierno de Rodríguez. ¿Será lo mismo si gana Rajoy?
    Chsss! Chsss! Que viene, que viene.

    Firma: S. J. L.


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