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Migraciones sarracenas hacia el Baix Segre (y 2)

No es de extrañar que el nuevo sistema feudal practicado por los cristianos provocara el mencionado éxodo de muchas de las aljamas sarracenas. Por un lado, hay que recordar que se les obligaba a construir casas en un arrabal de la villa, o sea, fuera de las murallas cristianas, e incluso a vivir amurallados en su propio barrio, como una fórmula de control de los mismos. Es verdad que se les permitió volver a construir mezquitas en cada uno de estos barrios, o a regirse por leyes coránicas, pero estaban supeditados a las leyes cristianas cuando convenía.

Lo que resulta curioso en el citado estudio sobre las localidades del Segre es que la densidad demográfica de los sarracenos era muy superior a la cristiana en todas las localidades estudiadas. No se puede hablar que los moros formaban precisamente una minoría local. Al revés de lo que ocurrió en Lérida y en Fraga, que la comunidad sarracena se convirtió en la minoritaria, porque los de Lérida y Fraga emigraron hacia Mallorca y Valencia, respectivamente, tras la capitulación de 1149, permaneciendo, en el caso de Fraga, solamente unas cien familias; y en la medina Lérida una cantidad aún menor. En el caso de la capital del Segre a finales del siglo XV conservaba solamente unas 20 familias de religión musulmana.

Siguiendo en el siglo XV, Mequinenza todavía conservaba 60-70 familias moras frente a las 50-60 cristianas. Serós unas 55 frente a las 30 cristianas. Aitona unas 90 frente a las 50 cristianas. O sea, que en la ribera del Segre los moros eran la mayoría en sus respectivas localidades. Como consecuencia de este tipo de poblamiento, la tendencia de las autoridades cristianas fue la del dominio, control, a veces con miedo a la mayoría, y explotación de estas comunidades. Por su parte, las aljamas intentaron mantenerse densas como una fórmula de repliegue y autodefensa. Uno de los estudiosos de la población de Cocentaina (Castellón), Josep Torró. afirmaba que se produjo una importante concentración de poblamientos islámicos con el sistema que en aquellas tierras levantinas, con un sistema de explotación agrícola basada en las alquerías -en el Cinca, almunias- se practicaba con ellos una política de aislamiento y desplazamientos. Sin embargo, el citado investigador reconoce desconocer desde cuándo se creó la alquería de la Fraga de Cocentaina. Por nuestra parte hemos formulado una respuesta muy verosímil: el año 1150, con los moros procedentes precisamente de la Fraga del Cinca, tras el abandono de la villa, por capitulación, y partida hacia el reino de Murcia con el gobernador de la villa Ibn Mardanix.

En el caso del Segre y del Cinca, los Montcada practicaron un política de protección de las aljamas sarracenas, al menos desde que aquellos se hicieron cargo de la Baronía de Aitona desde 1212. Estos nobles practicaron la concentración y protección de sus colonos; política pensada como medio de obtener mejores rentas, o mayores cantidades de producción. Quizá basada en esa especial tendencia proteccionista de los Montcada, algunas familias sarracenas del Cinca –incluidas las de Fraga- prefirieron emigrar a localidades del Segre que se hallaban bajo el señorío de los Montcada. Eso es lo que se observa en los siglos XIII y XIV. Un ejemplo claro lo tenemos en el traslado de los moros que capitularon en Siurana (Tarragona): éstos prefirieron como lugar de residencia la localidad de Serós. Este desplazamiento confirma la política proteccionista de los Montcada sobre las comunidades islámicas del Segre. También son de interés las anécdotas recogidas por la citada investigadora M. Monjo cuando refiere que los Montcada se opusieron a los monarcas ante la prohibición de la oración recitada por los muetzi, según decreto del rey Jaime II, o la negación a que los sarracenos de su jurisdicción llevaran distintivos amarillos sobre la ropa, por considerarlos denigrantes.

Para el caso de Fraga, el número de familias moras residentes en la villa creemos que osciló entre las 100 y las 140 en el siglo XIV, para descender a 60 ó 70 en el siglo siguiente. Cuando se produjo la expulsión de los moros de Fraga se contabilizaron 64 familias. Todas ellas abandonaron la villa, obligadas a dirigirse a Tortosa y a Túnez. Es decir, en el caso de Fraga, a diferencia de las localidades del Segre, la aljama mora siempre fue minoritaria.

Debemos felicitar el trabajo emprendido por la citada autora en el año 2004, del que seguro aportará muchas más noticias sobre la historia de nuestros vecinos del Segre. Etiquetado en:

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