En honor a la verdad PDF Imprimir E-mail
Lunes, 08 de Febrero de 2010 20:06

Decir la verdad está mal visto. Se dice que sólo los borrachos y los niños dicen la verdad, pero no es cierto, y además es injusto, sobre todo con quienes velan por el prójimo. Pues vivimos en una sociedad llena de prejuicios, envidias, insanas percepciones y con poca capacidad crítica.

 

Tomar por una mosca cojonera a alguien que se desvive y trabaja por y para los demás, no parece la mejor forma de agradecer la implicación por una causa digna, proteger la vida de quienes utilizan la carretera. Es el caso de este miembro (Juan Carlos Toribio) de la Guardia Civil de Tráfico, que ha sido expedientado y sancionado por denunciar el precario estado del firme, los trazados, señalizaciones o peligros que existen para los usuarios de una vía tan importante -y con tantos muertos- como la N-II.

Los políticos, algunas administraciones y algunos cuerpos de seguridad no admiten que alguien les diga algo molesto, que sea crítico con la gestión o vaya en contra de ‘lo establecido’. Las fuerzas del Estado y sus mandos no admiten que sus subordinados sean excesivamente escrupulosos y con exceso de celo en el cumplimiento de algunas normas, y que sean los primeros en manifestar lo que muchos ciudadanos apuntan o denuncian.

A veces, no se toma en serio cuestiones muy importantes hasta que sucede lo imprevisto o toca la fibra sensible de quien manda. Pero España es diferente, y nada hace que se tomen las medidas oportunas o se cambien decisiones equivocadas, porque reconocer los errores no se lleva y además se considera, políticamente, nada apropiado. La seguridad es cosa de todos y es conveniente ser riguroso en su cumplimiento, máxime cuando hay vidas en juego.

Chsss! Chsss! Que viene, que viene...

S. Jorge L.

  [Volver]

© La Voz del Bajo Cinca Publicidad, S.L.U. All rights reserved.